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La extrema derecha, en cabeza de Le Pen, avanza en Francia

En la primera vuelta de las elecciones regionales, el Frente Nacional quedó con seis de las trece regiones. El próximo domingo habrá balotaje.

07 de diciembre de 2015 - 12:04 p. m.
La líder del partido Frente Nacional, Marine Le Pen, se dirigió a sus partidarios tras las elecciones desde el norte de Francia. / EFE
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Los resultados de la primera vuelta de las elecciones regionales en Francia, que se ejecutaron el domingo pasado, parecen una consecuencia natural del estado de emergencia en que se encuentra Francia tras los atentados en París del 13 de noviembre: el partido Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, obtuvo alrededor del 30% de los sufragios del país y se proclamó como la principal fuerza de oposición con miras a encabezar la presidencia en las elecciones de mayo de 2017. Seis de las trece regiones nacionales quedaron en manos de ese partido, reconocido como ultranacionalista y antiimigrante, mientras que los republicanos y el socialismo quedaron relegados a causa de sus divisiones internas y del estado interior de inseguridad.

Es diciente, por ejemplo, que Marine Le Pen se hubiera llevado más del 40% de los votos para asumir la presidencia de la región Norte-Paso de Calais-Picardía. Con seis millones de habitantes, en esta región existe uno de los puertos por el que más migrantes transitan al año con destino a Inglaterra, provenientes de Medio Oriente y África. El ascenso de Le Pen, que encabeza el Frente Nacional desde 2011 (tras la salida de su padre, Jean-Marie), se debe al avance paulatino de su partido desde las elecciones europeas de 2014, donde reportó un tercio de los escaños. La estrategia también ha sido el resultado de la mudanza de su imagen pública: a pesar de su “discurso patriota, xenófobo y populista”, como aseguró El País de España durante las elecciones de 2014 , Le Pen se ha encargado en los últimos años de “desdiabolizar” los proyectos de su partido y de convertirse en una cara amable entre las clases más desfavorecidas. El momento político de Francia, determinado por los ataques terroristas recientes, le ha dado una nueva oportunidad.

Y dicha oportunidad es ahora más amplia. Los presupuestos que podrían manejar los miembros del Frente Nacional, si se reafirman en la segunda vuelta del 13 de diciembre, son inmensos: en caso de que Le Pen quede como presidenta de la región del norte, su presupuesto sería cercano a los 3.300 millones de euros anuales. La nueva posición del Frente Nacional en las regiones también le permitirá demostrar sus aptitudes para gobernar y administrar. De hacerlo bien, los republicanos y los socialistas (representados por el expresidente Nicolás Sarkozy y el actual mandatario, François Hollande) tendrán que competir probablemente contra Le Pen en 2017.

El avance de la ultraderecha se debe también a la fractura de republicanos y socialistas. En cuentas claras, ambas formaciones tienen ahora menos de una semana para conformar un frente político contra Le Pen, lo que parece improbable dadas las afirmaciones que Sarkozy lanzó al término de los comicios del domingo: dijo que “los republicanos son la única alternativa creíble” y se negó a formar alianzas con otros sectores. Los republicanos obtuvieron cuatro de las trece regiones, mientras que los socialistas se hicieron a dos: parece que el enfoque de seguridad que ha implementado Hollande en las últimas semanas, con una constante búsqueda de aliados en Rusia, Estados Unidos y Alemania, no ha rendido sus frutos.

La analista Françoise Fressoz apuntó en la edición de hoy de Le Monde: “Los partidos de gobierno han querido creer que la extrema derecha servía como receptáculo de un voto de protesta, originado en la crisis y en las dificultades sociales. Hoy se dan cuenta de que existe una adhesión a las ideas de Marine Le Pen, quien las ha difundido en diferentes estratos sociales”. Luego de la victoria, Le Pen dijo en una ruedad de prensa: “El pueblo se ha expresado. Francia vuelve a levantar la cabeza”. En todo este nuevo mapa político, el dirigente que más se preserva en la soledad es Hollande, porque su partido apunta en una dirección muy distinta a la de sus antagonistas. A pesar de que los republicanos se han presentado a las elecciones de la mano de los políticos de la centro-derecha, sus proyecciones y su discurso son cada vez más similares a los de la extrema derecha y podrían, eventualmente, conciliar una unión.

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