«La sanidad es un derecho», corearon hoy frente a la Corte Suprema los partidarios de la reforma sanitaria promulgada por el presidente de EE.UU., Barack Obama, en 2010, la cual exige que los estadounidenses adquieran un seguro médico para 2014 e incluye subsidios para quienes no puedan pagarlo. En el bando de los contradictores de dicha ley estaban los conservadores del Tea Party, para quienes el gobierno incurre en un derroche de gastos y una intromisión del Estado. Los candidatos republicanos a la presidencia también aprovecharon el momento histórico para aparecer y lanzar sus dardos contra la iniciativa de Obama. Así fue el primero de tres días de una audiencia en la que los nueve magistrados más poderosos del país determinarán si el proyecto del presidente es o no constitucional, lo cual será fundamental en el camino hacia su reelección.
La ley, que dotaría de seguro médico a 32 millones de estadounidenses sin asistencia en la actualidad, será examinada por una Corte de tendencia conservadora, así como una organización patronal y particulares, además de 26 estados republicanos, cuyos fiscales generales demandaron la reforma por considerarla una imposición del Gobierno federal. Sin embargo, el abogado de la administración Obama ante la Corte Suprema, Donald Verrilli, «va a demostrar por qué esta ley es constitucional y por qué es importante», según ha declarado David Plouffe, alto consejero de la Casa Blanca. El defensor de los 26 estados republicanos, Paul Clement, dijo por su parte que procurará demostrar que el Congreso ha sobrepasado sus prerrogativas constitucionales con esta legislación y deploró «la incapacidad del Gobierno para establecer límites».
El centro del debate es que sea obligatorio para todos los estadounidenses dotarse de una cobertura de salud antes de 2014, bajo pena de sanciones. Este aspecto será mañana, cuando la máxima corte examine si el Gobierno federal, de acuerdo con una cláusula sobre comercio interestatal de la Constitución, puede regular la actividad económica y exigir un plan médico. El Gobierno argumenta que los contribuyentes terminan pagando los gastos de salud de una persona sin seguro médico, mientras que los detractores alegan que el Gobierno no tiene potestad para exigir la compra de determinados servicios, aún si la intención es reducir los costos de salud.
El miércoles se hablará sobre el futuro de la medida. Suponiendo que se determine que el seguro médico obligatorio es anti-constitucional en alguna de sus partes, el Tribunal Supremo determinará si la reforma puede seguir en pie con sus otros componentes. La Corte Suprema no emitirá su fallo antes de junio.
El aspirante a la candidatura presidencial republicana, Rick Santorum, hizo su aparición en las gradas del Tribunal Supremo, desde donde atacó a su rival más cercano, Mitt Romney, así como a Obama, y aseguró que sólo Dios puede crear derechos: «Los derechos vienen del Creador y son protegidos por la Constitución. Los derechos no pueden ser creados por el Gobierno», dijo.
Tanto Santorum, como Romney, han prometido que anularán la reforma sanitaria si ganan en los comicios generales del próximo 6 de noviembre.