Cuando Hillary Rodham Clinton se posesione, el próximo 20 de enero, tendrá en sus manos una difícil tarea: solucionar la crisis en Gaza, que según los israelíes, durará mucho tiempo. Después de salir elegida como senadora de Nueva York, en 1999, Hillary se aseguró su posición como amiga de Israel. Ahora deberá mostrarle a un público nuevo que también puede ser mediadora con los palestinos. Dada su otrora atribulada historia con los temas árabe-israelíes de Clinton, ésta podría resultar una tarea delicada.
Según expertos en Oriente Medio, Clinton aporta varias fortalezas, incluido su conocimiento de la región y la experiencia de haberse movido ahí, así como la buena voluntad que persiste entre árabes e israelíes que se ganó su esposo Bill Clinton, debido a sus esfuerzos en la mediación de un tratado de paz en los últimos días de su presidencia.
Sin embargo, Hillary Clinton tendrá que tranquilizar a los palestinos en cuanto a que ella, también, puede ser mediadora, trabajando con Egipto y otros vecinos árabes, y ejercer presión sobre el gobierno israelí cuando sea necesario. “Tendrá que demostrar su independencia respecto de Israel”, dijo Aaron David Miller, un analista de políticas públicas del Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos.
Clinton no ha hecho comentarios sobre la violencia más reciente; un vocero dijo que se apegaría al principio de que “hay una sola secretaria de Estado”. Sin embargo, como senadora de Nueva York, condenó firmemente una ronda de ataques con cohetes de Hamas contra ciudades israelíes en mayo de 2007.
Después en un discurso pronunciado ante un grupo israelí de cabildeo poco después de que perdió la nominación demócrata frente a Barack Obama, Clinton dijo que el próximo presidente debería descartar negociaciones directas con Hamas debido a que es una organización terrorista, equipada por Irán e inclinada a destruir a Israel.
Cuando era primera dama, Clinton atrajo la atención en dos ocasiones porque pareció inclinarse hacia los intereses palestinos. En 1998, dijo ante una reunión de adolescentes israelíes y árabes que la creación de un Estado palestino era “muy importante para el objetivo más amplio de la paz en el Medio Oriente”.
Más problemas se avecinaron en noviembre de 1999 cuando Clinton, para entonces aspirante a senadora, visitó Ramala, la ciudad en la rivera occidental. En una ceremonia con funcionarios de salud palestinos, la primera dama no reaccionó cuando Suha Arafat acusó a las fuerzas israelíes de usar “gases tóxicos” contra los palestinos causando cáncer en mujeres y niños. La tempestad amenazó el intento senatorial de Clinton en Nueva York.
Pero dada la gravedad de la crisis, expertos dicen que Clinton tendrá que demostrar sus mejores credenciales en Gaza.