En medio de un escándalo de sobornos y corrupción, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, confirmó oficialmente lo que ya todos esperaban: su renuncia. Según informan los medios locales, Olmert anunció el domingo de manera formal al Consejo de Ministros y al presidente israelí, Shimon Peres, que deja el cargo. “No es una decisión fácil, pero creo que estoy haciendo lo correcto, tal y como se lo prometí al pueblo de Israel”, explicó Olmert.
La dimisión de primer ministro era cuestión de horas, pues desde hacía varios meses estaba acorralado por la opinión pública y la justicia. Olmert ya había anunciado en julio que dejaría el cargo cuando su partido, Kadima, eligiera un sucesor. El miércoles de la semana pasada, Tzipi Livni, actual ministra de Asuntos Exteriores, ganó las primarias del partido y todos esperaban que Olmert diera un paso al lado.
Expertos aseguran que la dimisión es el principio del fin de la carrera política de Olmert. El escándalo saltó a los medios cuando el multimillonario estadounidense Morris Talansky lo acusó de haberle entregado fajos de billetes por valor de 97.000 euros metidos en sobres, cuando Olmert ocupaba el puesto de ministro de Industria.
Además, según las últimas revelaciones, el primer ministro israelí habría cobrado a diversas fundaciones los importes de los mismos billetes de avión. Olmert, que ha defendido hasta el final su inocencia, había repetido que sólo dimitiría de ser acusado formalmente. Pero la situación terminó por forzar su renuncia.
“Espero que la ministra Tzipi Livni forme un gobierno tan pronto como sea posible”, aseguró el político israelí. Pese a la dimisión, Olmert seguirá al frente del Ejecutivo hasta que su sucesora reúna los apoyos necesarios para formar un nuevo Ejecutivo.
Livni tiene, según las leyes israelíes, 42 días para organizar su administración. De lo contrario, el jefe del Estado convocará nuevas elecciones. Por eso desde su triunfo en las urnas, la ministra se halla inmersa en negociaciones con los distintos partidos políticos. Todavía le falta reunirse con el ministro de Defensa y líder del Partido Laborista, Ehud Barak, quien se inclina más a convocar elecciones anticipadas.
Según informó el diario Haaretz, Barak se reunió con el líder del partido derechista Likud, Benjamin Netanyahu, en la sede del Ministerio de Defensa en Tel Aviv para estudiar la situación política. Al parecer, los dos políticos unirán fuerzas para evitar que el Kadima –partido de Livni– termine la legislatura actual y así se convoquen nuevas elecciones.