Sigue el dolor de cabeza para el partido demócrata al ver cómo su candidata, Hillary Clinton, hasta ahora la favorita para llevarse la próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, sigue desinflándose en las encuestas debido a sus sonados escándalos.
Para una gran mayoría de estadounidenses la investigación que se le abrió a la exsecretaria de Estado, acusada de usar el servidor de su correo privado para recibir y almacenar material clasificado, será decisiva a la hora de votar en las próximas elecciones presidenciales, asegura la última encuesta de Morning Consult.
Aunque Clinton ha dicho que ninguno de los 62.000 correos electrónicos que envió y recibió a través de su cuenta de correo personal durante sus cuatro años como secretaria de Estado tenía información clasificada, investigadores del Departamento de Justicia encontraron indicios de material en su correo privado que habría violado las normas de protección de secretos de Estado. Son más de 305 correos que están bajo una minuciosa investigación del FBI, la cual, de ser incriminatoria, podría darle un severo revés a su campaña. Mientras sólo el 34% de los votantes registrados encuestados dice que cree en su inocencia, el 52% asegura que las explicaciones de Clinton no son suficientes y que esto determinará su voto en las próximas elecciones. De estos, el 56% se identificó como independientes.
El apoyo de los distintos grupos demográficos en las urnas es clave para que los demócratas retengan la Presidencia el próximo año. Para que Clinton se lleve la Casa Blanca no sólo tiene que retener la coalición de votantes que Barack Obama logró en 2008 y 2012, entre los que había jóvenes afroamericanos, estudiantes universitaritos mayoritariamente blancos, así como la clase trabajadora, sino que además tendrá que arrasar con el voto femenino.
Sin embargo, según la última encuesta del Wall Street Journal/NBC News, el panorama para Clinton no está nada fácil, pues sigue perdiendo el apoyo de las mujeres, principalmente de raza blanca, grupo de votantes en el que debería estar liderando por amplio margen ya que fue ese mismo sector en el que Mitt Romney sobrepasó a Obama por 14 puntos en las pasadas elecciones. Preocupa que en tan sólo un mes el apoyo del voto femenino cayera diez puntos porcentuales, pasando del 44% de favorabilidad a un escaso 34%.
Esta caída en las encuestas tiene a la campaña Clinton pasando apuros. “Si es claro que Hillary no podrá convocar masivamente el voto afroamericano como lo hizo Barack Obama en 2008 y 2012, lo más lógico es que esta diferencia la equipare con el voto femenino, pero si esto no ocurre estará en problemas”, explica John Nichols, analista de The Nation. La intención de Clinton de convertirse en la primera mujer en llegar a la Casa Blanca carece al día de hoy de su principal motor: el apoyo de su propio género. Entre mujeres de raza blanca con educación universitaria, la favorabilidad de Clinton sólo llega al 43%, mientras su imagen negativa alcanzó el 47%.
Otros escándalos recientes, como el de las donaciones y favores políticos que hizo a los benefactores de la organización filantrópica de su esposo, Bill Clinton, han ayudado a su caída en las encuestas, según los analistas. Este es el caso de las millonarias donaciones del fundador de Pacific Rubiales a la Clinton Foundation, Frank Giustra, las cuales habrían cambiado el parecer de la hoy candidata demócrata frente a la certificación de derechos laborales durante su paso por la Secretaría de Estado para avalar el TLC con Colombia, algo vital para los intereses económicos de la petrolera canadiense en nuestro país.
Así como el acuerdo de explotación de uranio que logró Giustra por US$450 millones en Kazajistán luego de que Bill Clinton le acomodara un reunión privada con el presidente de esta nación, convirtiéndolo en uno de los mayores exportadores de este mineral en el mundo entero. Meses más tarde, según reportes del New York Times, Giustra donó $31,3 millones de dólares adicionales a la Clinton Foundation y se comprometió a donar US$100 millones más de sus futuras ganancias, convirtiéndose así en su principal benefactor.
Muy sonado también es el caso de Lukas Lundin, cabeza de una compañía canadiense de explotación minera, gran aportante de la Fundación Clinton y de la campaña presidencial de Hillary en 2008. Se acusa a la candidata demócrata de haber intervenido a través del Departamento de Estado para evitar que el gobierno del Congo retomara el control de la minas bajo la explotación de Lundin Mining.
Aunque las últimas encuestas también hablan de que su desfavorabilidad en los votantes independientes aumentó en los últimos meses del 27% al 52%, muchos analistas concuerdan en que, si se compara con las encuestas que tenía su esposo, Bill Clinton, en 1992, no hay nada que temer. En el verano previo a la elección presidencial de ese año Bill Clinton sólo tenía una favorabilidad del 30% en todo el país, y a pesar de esto llegó a convertirse en el presidente número 42 de Estados Unidos.
La diferencia es que en ese entonces Bill Clinton era muy poco conocido y su carrera política era relativamente joven, mientras que su esposa lleva más de 23 años en la arena pública, con un registro que ha estado expuesto a distintas acusaciones de conflicto de intereses y corrupción pública, entre otras.
Por ahora no todo es tan grave para su campaña: en lo que se refiere a las elecciones primarias o internas de su partido su victoria es casi un hecho en el papel. Bernie Sanders, senador por el estado de Vermont y quien es hoy su principal adversario, sigue lejos en las encuestas a nivel nacional, con tan sólo 25% de intención de voto contra 59% a favor de Clinton. Cifras que hace un mes, antes del escándalo de los correos, era de tan sólo 15% para Sanders entre los votantes demócratas.
Por otra parte, en Iowa, estado donde se abrirán la urnas para las elecciones internas del partido demócrata en febrero del próximo año, Sanders está logrando aglutinar el voto progresista y liberal elevando en las últimas semanas su intención de voto en 25%, al igual que en New Hampshire, donde al día de hoy supera por primera vez a Hillary Clinton en las encuestas por 7 puntos porcentuales, con 44% a su favor contra 37% para la exsecretaria de Estado.
No hay duda de que estos dos estados, al igual que Colorado y Seattle, son bastiones de los liberales demócratas donde Sanders, con una agenda social que incluye mejores salarios, universidades gratuitas, reducción de emisiones de CO2 y equidad social, entre otros puntos, tendrá un gran apoyo, mas no será un referente a nivel nacional, explica Nichols. No obstante, será muy importante el curso que tome la opinión pública en los últimos meses del año, antes del inicio de las primarias en 2016.
Es por esto que las toldas de Clinton acaban de iniciar una fuerte arremetida televisiva tanto en Iowa como New Hampshire para contrarrestar la caída en la encuestas de su candidata luego de estos escándalos, evitando así que se dé inicio a una bola de nieve en contra de su favoritismo. “El objetivo de nuestra campaña es proteger a Hillary de lo que se viene cuesta abajo durante la elección”, dijo en un comunicado su propia campaña, refiriéndose a los voraces ataques a los que la candidata se veré enfrentada en los meses por venir.
Esta campaña televisiva será sólo el abrebocas de lo que se viene en las toldas de Clinton, quien al día de hoy ha recogido más apoyo de políticos y empresarios, así como donaciones económicas, que cualquier otro candidato en la historia de Estados Unidos. Se espera que su campaña recoja US$700 millones más que lo que reunieron juntos Romney y Obama en 2012.
Entretanto, el Comité Nacional Demócrata sigue atento a lo que pueda ocurrir en las próximas semanas en torno a la investigación de los correos de la exsecretaria de Estado. De ponerse grave la situación, voces en el interior del partido estarían barajando la idea de una candidatura de última hora por parte del vicepresidente Joe Biden.