El presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko, ha comenzado a disparar en todas las direcciones para intentar calmar las protestas que ya se extienden por más de tres semanas en el país. Ahora, ha empezado a atacar a destacados miembros de la oposición, como la premio Nobel Svetlana Alexiévich, quien fue citada este viernes a interrogatorio.
Alexiévich, de 72 años, es una de los siete miembros del Consejo y conocida desde hace muchos años por sus críticas lacerantes a Lukashenko, comunicó que acudirá ese día a declarar. Por motivos de salud, la escritora apenas ha participado en las labores del Consejo, aunque apoyó desde el primer momento las protestas antigubernamentales.
Además, las autoridades bielorrusas detuvieron a dos miembros del Consejo coordinador opositor, cuya líder, Svetlana Tijanóvskaya, mantuvo por primera vez consultas en el exilio con representantes de Estados Unidos. Según informó la oposición, la opositora Olga Kovalkova y el sindicalista Serguéi Dilevski son acusados de organizar acciones masivas no autorizadas en la fábrica de tractores de Minsk, en referencia a sus llamamientos a la huelga contra el presidente, Alexandr Lukashenko.
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Ambos son miembros del presidium del Consejo coordinador creado por la oposición bielorrusa para el traspaso pacífico del poder y contra el que la Fiscalía abrió la pasada semana una causa penal por intentar tomar el poder en el país.
Diálogo sin Lukashenko
Kovalkova, una de las opositoras más activas desde el exilio en Lituania de su líder, aseguró a Efe dos días antes de su detención de que “es una cuestión de tiempo que la oposición gane al pulso a Lukashenko”. “De Lukashenko no esperamos nada. Nunca demostró la capacidad o la voluntad de dialogar con su pueblo. Mientras no se vaya, los bielorrusos seguirán protestanto pacíficamente”, dijo en una conversación telefónica.
Advierte que, si ese diálogo no prospera, la crisis se agravará, tanto política como económicamente, las compañías extranjeras dejarán de operar en el país y las huelgas convertirán en insostenible el sistema erigido por Lukashenko desde que asumiera el poder en 1994. “Y la responsabilidad recaerá exclusivamente en Lukashenko”, dijo la opositora, que fue trasladada hoy al centro de reclusión de Okrestina, trágicamente conocido por los abusos y torturas a los detenidos en las protestas postelectorales.
Tijanóvskaya consulta con Estados Unidos
Mientras, Tijanóvskaya se reunió en Vilna con el subsecretario de Estado norteamericano, Stephen Biegun, al que agradeció el apoyo de Estados Unidos al pueblo bielorruso y a sus demandas de cambio democrático.
Tijanóvskaya explicó a Biegun que las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto, en las que fue reelegido Lukashenko con más del 80 % de los votos, según la Comisión Electoral Central, no fueron “ni libres ni justas”.
“Lukashenko no cuenta con el apoyo ni del pueblo bielorruso ni de la comunidad internacional. Cada día que él se niega a aceptar la voluntad de su pueblo sólo prolonga y agrava la crisis”, afirmó.
La opositora subrayó que sus partidarios están abiertos el diálogo y abogan por un “arreglo pacífico” a la crisis que estalló con las multitudinarias protestas postelectorales. “Estamos abiertos a una mediación de organizaciones internacionales para facilitar el diálogo. También demandamos la investigación imparcial de los crímenes cometidos por las autoridades de Bielorrusia contra su pueblo”, dijo.
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Estados Unidos contra la injerencia exterior
Por su parte, Biegun condenó la violación de los derechos humanos y el uso de la fuerza contra la población en Bielorrusia en las últimas semanas, al tiempo que pidió la liberación de todos los presos políticos.
Biegun agregó que, pese a dicha condena, Washington no tiene intención de interferir en los asuntos internos del país dirigido con mano de hierro desde hace 26 años por Lukashenko. “EEUU no puede y no piensa determinar los acontecimientos en Bielorrusia. Eso es un derecho de los bielorrusos”, subrayó.
El funcionario estadounidense se mostró impresionado por la figura de Tijanóvskaya y consideró justificada su popularidad en su país. “El objetivo del encuentro era escuchar qué es lo que piensan los habitantes de Bielorrusia y ver qué es lo que está haciendo para obtener el derecho a elegir”, indicó.
Biegun tiene previsto abordar mañana marte, en Moscú la situación en Bielorrusia con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Según informó el embajador de EEUU en Moscú, John Sullivan, Biegun se propone manifestar a Lavrov que es inadmisible la injerencia rusa en los asuntos de la vecina Bielorrusia.
Mientras, el Kremlin y la Cancillería rusa expresaron hoy su preocupación por la interferencia en Bielorrusia, en clara alusión a Occidente, a quien acusan de intentar lavar una cuña entre Moscú y Minsk. “Seguimos preocupados por algunas manifestaciones directas e indirectas de injerencia externa en los asuntos bielorrusos. Esto es inaceptable”, afirmó en una rueda de prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.