La 42 Cumbre de la OEA en Bolivia a pesar de que tenía temas relevantes como seguridad, soberanía alimentaria, cambio climático, seguridad ciudadana, integración de los pueblos y de la profundización de la democracia deliberativa y participativa en las Américas, es más una caja de Pandora que se abre para ratificar los vientos de mudanza en el Continente.
En medio de afirmaciones como “terminar con la OEA”, “superarla”, “OEA sin unos u otros”, se aprobó la Carta Social de las Américas, una alternativa a la Carta Democrática Interamericana, la cual excluyó a Cuba del concierto de naciones latinoamericanas. La Carta Social, instrumento creado para complementar los procesos democráticos con un desarrollo económico incluyente para superar las condiciones de pobreza y desigualdad en América Latina. La aprobación de la carta reitera el fuerte compromiso de la región con la democracia social ya que el documento fue aprobado por unanimidad.
Los 34 países se reunieron en Tiquipaya, Bolivia, para debatir acerca de una posible reforma de la Comisión de Derechos Humanos (CIDH), clasificada por el canciller Nicolás Maduro como un instrumento de Política Exterior de Estados Unidos y que según Evo Morales solamente ve la ausencia de derechos humanos fuera de Estados Unidos y nunca dentro de este país. Además, organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Human Rights Watch limitan sus actuaciones en lo que se refiere a derechos humanos y la libertad de prensa.
Además se enfatizó que la sede de dicha Comisión está en Washington, a pesar de que Estados Unidos no ha firmado la Convención Interamericana de derechos Humanos. Uno de los cuestionamientos de la Cumbre fue sobre el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), que no tendría razón der ser desde el momento en que no apoyó a Argentina en la cuestión de las Islas Malvinas. De hecho, Bolivia, Ecuador y Nicaragua se retiraron de dicho acuerdo.
¿Nuevos vientos, nuevos tiempos? ¿Quiénes se atreven a proclamar anacrónico el símbolo de un sistema interamericano o quiénes podrán contribuir para que la OEA reconozca y legitime al nuevo continente americano?
* Beatriz Miranda Cortes, analista Internacional