“No está permitido vengarse de los prisioneros, recuerden cuando arresten a un seguidor de Gadafi que él tiene la misma dignidad que ustedes”, decía un comunicado emitido por el Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de los rebeldes. Y agregaba: “Hay que denunciar a cualquiera que lleve a cabo actos de venganza contra los prisioneros, que los dañe física o psicológicamente o que intente violar su santidad”.
Pero los rebeldes no escucharon. Llenos de dolor por las privaciones, pobreza y persecuciones que sufrieron durante los 42 años de gobierno de Muamar Gadafi, arremetieron contra los gadafistas. Un reporte de la agencia Reuters, días después de la toma de la capital libia, reveló el hallazgo de varios cadáveres con las manos atadas a la espalda, aparentemente pertenecientes a gadafistas que fueron torturados y asesinados por los rebeldes. En una instalación militar la prensa descubrió a más de 30 seguidores de Gadafi que fueron esposados y acribillados durante la toma de Trípoli.
Mustafá Abdeljalil, jefe del CNT, confirmó los hechos. Dijo que esas acciones estaban fuera de la ley y que no toleraría ningún acto de venganza. “Me opongo terminantemente a toda ejecución extrajudicial”, insistió. Pero de nuevo sus palabras cayeron en oídos sordos. Ayer, Amnistía Internacional (AI) denunció que sospechosos de haber luchado para Gadafi estaban siendo víctimas de abusos por parte de las fuerzas contrarias al coronel.
En un informe divulgado en Londres, la organización humanitaria señaló que una delegación de AI que visitó el Hospital Central de Trípoli pudo ver cómo tres revolucionarios —conocidos como “thuwwar”— sacaron a un paciente de origen subsahariano desde la cama donde se encontraba y le detuvieron. “En una hora, pudimos ver que se golpeaba a un hombre y era llevado fuera del hospital hacia un destino desconocido”, señaló el director de AI, Claudio Cardone. Médicos sin Fronteras y Human Righs Watch también se unieron a las denuncias. “Tenemos constancia de la detención de miles de subsaharianos en Trípoli y en otras ciudades del país por el solo hecho de ser negros”, dijo Peter N. Bouckaert, representante de Human Rights Watch en Trípoli.
Son hombres de origen subsahariano las víctimas de la cacería de brujas que emprendieron los rebeldes libios. La mayoría originarios de Nigeria, Chad o Malí que llegaron como mano de obra a Libia hace varios años. Los acusan de ser mercenarios al servicio de Gadafi. “Somos de Chad, llevamos viviendo en Trípoli diez años, mi marido es una buena persona y hace dos días, varios hombres armados se lo llevaron esposado y a punta de pistola. Tengo miedo. Quiero saber dónde está”, dice Isaha, esposa de uno de los detenidos, al corresponsal de la agencia EFE, mientras un camión cargado con un centenar de hombres de entre 20 y 40 años de raza negra entra a un polideportivo en Trípoli, adecuado como centro de detención.
Pero los rebeldes no le creen. Salem Eisaleh, quien se identifica como capitán de una de las “Katibas” (milicias), asegura que todos los detenidos son gente mala contratada por Gadafi para degollar a los libios. Y explica: “Aquí no hay negros, los negros viven en el sur y en Trípoli los blancos. Trípoli es para los libios, para los blancos”.
El panorama en Libia es oscuro y está teñido de sangre. También se han encontrado cadáveres de rebeldes ajusticiados. En medio del caos es imposible saber cuántas personas han sido víctimas. No hay cifras y las pocas que se conocen son poco confiables.
Toma de Libia
Amigos de Libia
La Conferencia de Amigos de Libia reunirá hoy en París a 60 países y organizaciones internacionales para comenzar el proceso de transición. “La idea es dar vuelta a la página de la dictadura y abrir una nueva era de cooperación con Libia”, sostuvo Nicolás Sarkozy.
Contra Gadafi
La OTAN intensificó sus ataques en la zona central costera de Libia, específicamente Sirte, Bani Walid y Hun, donde se concentran las fuerzas leales a Muamar Gadafi y donde los rebeldes creen que el coronel podría haberse refugiado.
Aniversario 42
El 1º de septiembre de 1969, Muamar Gadafi dio el golpe de Estado que lo dejó en el poder casi 42 años. Rumores señalan que el dictador estaría preparando una sorpresa para celebrar el aniversario de la revolución, que lo ubicó como “guía” del país.
Reapareció Saif
Saif al Islam, hijo de Gadafi, denunció, vía telefónica, que los rebeles que atacan Trípoli pertenecen a Al Qaeda. Dijo que su padre se encuentra bien y en un lugar seguro y advirtió que no se dan por vencidos. “La victoria está más cerca”, aseguró Al Islam.
Compensación
Las víctimas de la violencia del régimen de Libia podrán reclamar a la Corte Penal Internacional (CPI) compensaciones económicas provenientes de la fortuna de Muamar Gadafi, afirmó el fiscal jefe del tribunal, Luis Moreno Ocampo.