Edmond Mulet
Guatemalteco de nacimiento y abogado de profesión, es el actual secretario general para las Operaciones de Misiones de Paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Anteriormente, Mulet había servido como representante de la secretaría general en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), puesto en el que se desempeñó entre 2006 y 2007.
1. ¿A qué riesgos naturales está principalmente expuesta la región y cómo se pueden prevenir?
Nuestra región es vulnerable pues la pobreza aumenta la vulnerabilidad ante las catástrofes. Construcciones sin planificación en las costas, en los ríos, en las laderas favorecen, los deslaves. Tenemos que estar preparados para todo. En Haití, previamente al mes de enero de 2010, nuestros planes de contingencia estaban pensados para los huracanes y las tormentas tropicales, pero no para un terremoto. Cuando llegó tuvo efectos devastadores, no sólo por su magnitud, sino especialmente por la vulnerabilidad del país afectado.
2. ¿Cuál es la situación actual en Haití y Chile? ¿Cómo se han recuperado de los terremotos?
La situación en Haití sigue siendo compleja, no sólo desde el punto de vista de la reconstrucción, también de la fragilidad del Estado. La carencia de leyes de construcción y urbanismo fue fatal. Sin embargo, ha logrado avanzar; se removieron toneladas de escombros, las agencias y la misión de paz de la ONU han colaborado en la reparación de carreteras, escuelas e instituciones públicas. El caso de Chile es opuesto. Es un país desarrollado que no sufrió las pérdidas que tuvo Haití, gracias a su sólida economía y a un sólido Estado. Tenía planes de contingencia. La economía chilena no se vio afectada ante la tragedia. En Haití murieron 300.000 personas, en Chile la cifra fue de 800 personas.
3. ¿Qué lecciones dejan para la región los desastres naturales de Haití y Chile?
La cooperación no debe ser sólo del lado humanitario. Para que Haití salga de su crisis, debemos colaborar en los proyectos de fortalecimiento del Estado. Se trata de apoyar al Gobierno y a sus instituciones para que el país esté preparado ante cualquier desastre de cualquier proporción.
4. ¿Qué ejemplos internacionales de respuesta efectiva a desastres naturales valdrá la pena tener en cuenta durante la cumbre?
En las Américas hemos reforzado las capacidades. En Panamá, por ejemplo, se han creado varios centros de respuesta rápida que simplifican las labores en caso de emergencia. El huracán ‘Mitch’, que afectó a varios países de Centroamérica, estableció muchas buenas prácticas y lecciones aprendidas.
5. En la Cumbre de las Américas está previsto crear un fondo para la atención de desastres en la región. ¿Cómo debería conformarse?
Las respuestas regionales han sido rápidas, directas y, muchas veces, más efectivas. Las catástrofes pueden requerir la ayuda global, pero generalmente son los vecinos los primeros en acudir. Un fondo para desastres en la región debería construirse sobre los mecanismos ya existentes y no crear duplicidades innecesarias.