Andrew Scipione, director de la Policía de Nueva Gales del Sur, cuya capital es Sídney, aseguró a los periodistas que la disposición es similar a la que se adopta durante acontecimientos deportivos, aunque no rige, normalmente, en actos no deportivos.
Los agentes del orden podrán detener a cualquier persona que "moleste o cause inconvenientes a los peregrinos", gracias a unos poderes que según el Partido de los Verdes, la Asociación de Abogados de Nueva Gales del Sur y otros grupos servirán para impedir las manifestaciones convocadas por la Coalición NoAlPapa, que aúna ateos y cristianos.
La Coalición NoAlPapa se manifestará en Sídney en contra de la posición de la Iglesia católica hacia los homosexuales, los anticonceptivos y el aborto, y tiene previsto repartir preservativos el 19 de julio, cuando el Pontífice se reúna en el hipódromo de Randwik con los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud y celebre una vigilia.
Si alguien se manifiesta ante un asistente al Día Mundial de la Juventud puede ser multado con 1.000 dólares (634 euros) y si muestra un mensaje anticatólico la pena asciende a casi 5.300 dólares (3.362 euros), alertó la presidenta de la Asociación de Abogados, Anna Katzmann, a través de un comunicado.
La visita del Pontífice costará al Gobierno de Nueva Gales del Sur un extra de 228,6 millones de dólares australianos (220 millones de dólares o 139,6 millones de euros), después de que se anunciase la semana pasada que casi se había duplicado el presupuesto inicial.
Este será el noveno viaje internacional de Benedicto XVI y el primero que hace a Australia, país que recibió a Pablo VI en 1970 y a Juan Pablo II en 1986 y en 1995.