Una disputa territorial entre China y Vietnam, que data de hace 40 años, resurgió en este último país con protestas multitudinarias que el jueves cobraron su primera víctima mortal: un trabajador chino murió cuando cientos de manifestantes atacaron una fábrica del grupo taiwanés Formosa Plastics Group en la provincia de Ha Tinh. El ataque dejó al menos 90 personas heridas.
Este es el último episodio de una violencia que comenzó a las afueras de la ciudad de Ho Chi Minh, pero que rápidamente se ha expandido a otras ciudades de Vietnam. Los ataques son la expresión de un sentimiento nacionalista que cala hondo entre los vietnamitas y que esta semana se despertó por cuenta de la expansión de China sobre una vasta área del Mar del Sur de China que es reclamada por Vietnam y Taiwán. Este sitio es uno de los puntos más activos en comercio marítimo del planeta, pero también representa uno de los lugares con más reclamaciones fronterizas y en donde colisionan los intereses nacionales de estos dos países, además de Filipinas, Malasia y Taiwán.
Las marchas, que empezaron el martes, fueron la respuesta enfurecida de los vietnamitas hacia los planes del gobierno chino de construir una plataforma petrolera en aguas de las islas Paracel (que los chinos denominan Xisha). Tanto Vietnam, como China, reclaman las islas como propias, debido a que el archipiélago equidista de las fronteras de ambas naciones. Desde el lado vietnamita del conflicto, las acciones de los chinos son “ilegales”.
Las protestas han contado con la participación de más de 20 mil personas y como resultado de éstas han sido detenidos más de 400 manifestantes, que han concentrado sus ataques en industrias primordialmente surcoreanas y taiwanesas en las que laboran ciudadanos chinos.
Las islas disputadas han pasado de manos entre varios poderes coloniales durante siglos. Para 1974, la cuestión de la propiedad dio paso a luchas entre varios vecinos asiáticos y, más puntualmente, a un enfrentamiento entre Vietnam y China que resultó en una victoria militar para los chinos. No obstante, Vietnam rechaza reconocer este territorio como chino.
El enfrentamiento entre China y Vietnam tuvo uno de sus puntos de más tensión el miércoles de la semana pasada, cuando un navío vietnamita intentó impedir que un barco chino instalara la controversial estructura. Según la información de las autoridades vietnamitas, las embarcaciones chinas usaron cañones de agua contra sus barcos. También aseguran que ha habido por lo menos tres choques más desde el 3 de mayo, cuando la plataforma fue trasladada a las proximidades de las Paracel desde las aguas al sur de Hong Kong.
Durante las décadas pasadas China ha sido el principal actor en las tensiones que se dan en los mares del Sur y Este de China con acciones variadas: la imposición de una zona de defensa aérea que cobija territorio disputado por Corea del Sur, Taiwán y Japón, las escaramuzas sobre las islas Senkaku, reclamadas por Japón, o el anuncio del año pasado de abrir operaciones turísticas en zonas que otras naciones consideran como propias. Estos hechos han incrementado la preocupación de la comunidad internacional, en especial de Estados Unidos, que tiene la obligación de proteger a Japón y vínculos cercanos con Filipinas, por ejemplo.
Aunque Taiwán es el país más distante de las islas Paracel, éste también asegura tener un derecho sobre esta tierra. Pese a que Vietnam y Taiwán están unidos en su causa contra China, los manifestantes vietnamitas no han distinguido entre taiwaneses y chinos y destruyeron empresas de ambos países. Al menos seis fábricas taiwanesas han sido quemadas y otras 600 dañadas en las protestas, según un empresario de este país. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán respondió con una advertencia para Vietnam, subrayando que los ataques a las propiedades y seguridad personal de los taiwaneses afectan negativamente las relaciones bilaterales y las inversiones en ese país.
Taiwán aseguró que buscará compensaciones económicas por los daños a sus industrias y dispuso de aviones comerciales para evacuar a sus ciudadanos que quieran salir de Vietnam.