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La revolución que convirtió a Etiopía en referente de democracia e igualdad

El histórico acercamiento de Abiy a Eritrea, después de que la comunidad internacional fracasara en ese intento, llevó a ese país a poner fin a su historia de soledad diplomática cargada de sanciones internacionales.

22 de diciembre de 2018 - 06:37 p. m.
Abiy Ahmed, político reformista de 42 años, fue designado primer ministro y es gran impulsor de los cambios. / AFP
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Etiopía, una de las potencias de África Subsahariana, vivió en 2018 una revolución inédita con logros como la histórica paz con Eritrea, una apertura democrática sin precedentes y la elección de su primera presidenta.

Estos avances en el país africano se vieron impulsados por la designación del primer ministro Abiy Ahmed, un político reformista de 42 años cuyo nombramiento en abril fue recibido con gran optimismo en Etiopía como una promesa de progreso.

Su aperturismo y reformas le han granjeado comparaciones con líderes como el sudafricano Nelson Mandela, el estadounidense Barack Obama o el canadiense Justin Trudeau, así como el reconocimiento internacional.

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Entre sus logros, destacan numerosas amnistías a presos políticos, el retorno de diversos grupos de oposición en el exilio y la firma de un histórico acuerdo de paz con Eritrea el pasado 9 de julio, que puso fin a 20 años de conflicto por disputas fronterizas.

Desde esa fecha, ambos países vecinos han restablecido las conexiones telefónicas, los vuelos directos y, por primera vez en dos décadas, Eritrea ha abierto sus puertos a los barcos etíopes.

Eritrea se independizó de Etiopía en 1993, pero las disputas fronterizas llevaron a los dos países a una guerra entre 1998 y 2000 que causó decenas de miles de muertos de ambas partes, y que acabó con el Acuerdo de Argel firmado el 12 de diciembre del 2000.

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El histórico acercamiento de Abiy a Eritrea, después de que la comunidad internacional fracasara en ese intento, llevó a ese país a poner fin a su historia de soledad diplomática cargada de sanciones internacionales.

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«La paz y la reconciliación etíope y eritrea permanecerán como una lección para todos nosotros», señaló Abiy en julio, al añadir que ese éxito representa «un ejemplo para los pueblos de África y más allá».

El mandatario también ha promovido una apertura democrática casi inédita y sorprendió al mundo el pasado 18 de junio, cuando en su primer informe parlamentario admitió abiertamente que el Gobierno etíope había encarcelado y torturado ilegalmente a personas, además de cometer actos de «terrorismo».

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Su Administración liberó a numerosos presos políticos y nombró a finales de noviembre a la histórica líder opositora Birtukan Mideksa, finalista del premio Sájarov del Parlamento Europeo, como nueva presidenta de la Junta Nacional Electoral.

Birtukan, que había regresado al país dos semanas antes después de siete años de exilio en Estados Unidos, fue elegida por mayoría, tras designarla Abiy como candidata.

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El primer ministro también ha apostado firmemente por la paridad de género, que cristalizó en el nombramiento el pasado octubre de la diplomática Sahlework Zewde como presidenta del país.

Sahlework, que ejercía antes como representante especial del secretario general de la ONU, se convertió en la primera mujer en ocupar la jefatura de Estado etíope y la única actualmente en el cargo en toda África.

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«Si alguien piensa que hablo mucho sobre mujeres, que espere a escuchar todo lo que tengo que decir», advirtió la flamante presidenta.

Esta decisión se produjo una semana después de que Abiy aprobara también una histórica reforma de su gabinete en la que reducía el número de carteras y establecía que la mitad estuvieran ocupadas por mujeres, incluida por primera vez una ministra de Defensa.

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En un nuevo paso hacia la igualdad de género, el Parlamento etíope eligió también por unanimidad a la veterana abogada feminista Meaza Ashenafi como primera presidenta del Tribunal Supremo Federal, una decisión que fue igualmente aplaudida a nivel internacional.

Estos logros han colocado a Etiopía como referente democrático en África, pero también han impulsado su perfil de destino turístico líder en la región y, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), ofrecen grandes expectativas de crecimiento económico para 2019. 

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