La participación de las mujeres supone un importante cambio desde la llegada del nuevo monarca, Salman. Sin embargo, el avance no pasa del plano de lo simbólico.
Todo comenzó por orden del fallecido monarca Abdalá bin Abdelaziz, quien hace cuatro años otorgó por decreto el derecho de voto a las saudíes. Para entonces la decisión, muy polémica en un país donde las mujeres tienen prohibido conducir y carecen de personalidad jurídica independiente del padre o el marido, generó conmoción y oposición desde los sectores más radicales.
Apenas ahora se pondrá en práctica esa nueva política. Aunque el ejercicio del derecho al voto por parte de las mujeres genere un efecto mediático masivo dentro y fuera del reino, en realidad ni los consejos municipales ni el Consejo Consultivo (Majlis al Shura, hasta ahora de designación real) que serán elegidos tienen verdadero poder dentro del sistema monárquico saudí. Los comicios tienen tan poca importancia que la última vez que se realizaron, en 2011, tuvieron una escasa participación: una cuarta parte de quienes podían hacerlo se registraron para votar, pero no todos acudieron a las urnas.
Estas “elecciones democráticas” han sido objeto frecuente de crítica por parte de intelectuales saudíes y defensores de la democracia y los derechos humanos, que ahora critican los esfuerzos por mantener esa fachada de democracia, mientras las autoridades buscan una mayor participación al permitir el voto de las mujeres y reducir la edad de voto hasta los 18 años (antes era 21).