Inglaterra está dividida. Tras dos días de disturbios en los barrios de Tottenham y Brixton, más de 100 arrestos y cientos de daños a locales por cuenta de la violencia y los saqueos, el país comenzaba ayer a lanzar culpas a uno y otro lado del espectro político para explicar las causas de la violencia.
Mientras la ministra del Interior, Theresa May, regresaba al país para reunirse con la Policía (la mayoría de los miembros del gobierno, incluyendo el primer ministro, se encuentran en vacaciones), el premier encargado, Nick Clegg, recorrió los barrios afectados junto con Adrian Hanstock, comandante de la Policía londinense.
Saliéndoles al paso a quienes han tildado los disturbios de “manifestantes”, Hanstock aseguró ayer que lo ocurrido en Londres fueron actos “criminales”. “Estos no son grupos de gente que actúan a nombre o en defensa de una comunidad. Son individuos que están en realidad atacando a las comunidades, sus negocios y sus propiedades, causando un gran daño”.
Sin embargo, algunos columnistas comenzaban ayer a comparar lo ocurrido el fin de semana en Londres con los motines y disturbios ocurridos en Brixton y otras zonas deprimidas de la capital británica, en los tiempos en que la Dama de Hierro, Margaret Thatcher quien implementaba duras medidas de austeridad, privatización y recorte fiscal.
Hablando de la situación actual, Nina Power, del diario The Guardian, criticó las políticas del gobierno de David Cameron, así como el actuar de la Policía. “Combinen la desconfianza y el resentimiento hacia la Policía con altos niveles de pobreza y desempleo y se vuelven claras las razones por las que la gente está saliendo a la calle”.
Dave Hill, del mismo medio, aseguró que, además, la situación evidencia la degradación de la seguridad en Londres. “Los números de atracos con cuchillo se han incrementado en los últimos años, el narcotráfico no ha disminuido y existen mafias establecidas en la vida interna de Londres”.
Las autoridades locales se defendieron y acusaron a aquellos que quieren sacar provecho político del desorden social, que tenían ayer alerta a la Policía londinense. “Son unos oportunistas”, declaró Kit Malthouse, vicealcalde de Londres, a la BBC. “No son para nada protestas, es algo puramente criminal. Los políticos y la prensa deben velar por no encontrar excusas para lo que está pasando”, recalcó.