Se estima que 385 millones de personas viajaron para reunirse con sus familias durante el año nuevo chino, 12 % más que en 2017. La que sin duda es una de las festividades más grandes del planeta, está llena de tradiciones milenarias, pero más recientemente, en 1983, nació una cita obligada con el televisor: “el programa de la Noche de Gala es la actividad central, casi toda la población tiene enfocada su atención en ella”, dice Diana Andrea Gómez, profesora de la Universidad Nacional y experta en el gigante oriental.
“Todos los años se presentan elementos cómicos y se reúne a los actores y cantantes más reconocidos del país. Se trata de un evento chino, hecho por chinos y para chinos”, explica la profesora sobre el programa que, a pesar de haber tenido cerca de 800 millones de espectadores, tal vez habría pasado desapercibido en el resto del mundo de no haber sido por las acusaciones de racismo contra uno de sus segmentos.
Un grupo de bailarines con atuendos tradicionales y otros disfrazados de jirafas, leones y antílopes, bailan al son del Waka waka de Shakira. La música termina y empieza el número cómico: una mujer negra le pide a un actor chino que se haga pasar como su esposo frente a su madre, interpretada por una actriz china que entra en escena con el rostro pintado de negro, frutas en la cabeza y un trasero enorme.
“Es extremadamente racista”, o “vamos a quedar muy mal internacionalmente”, fueron algunos de los comentarios de los usuarios en Weibo, la versión china de Facebook. Sobre el evento también aparecieron artículos que criticaban el programa y no tardaron en ser bloqueados por las autoridades. A pesar de esto, para la profesora Gómez, el rechazo que provocó la puesta en escena revela la existencia de una opinión pública dinámica y activa, pero esa no es la única conclusión que se puede sacar del escándalo provocado por la Noche de Gala.
¿Hay racismo en China? En 2016 salió al aire un comercial con el que Shanghai Leishang Cosmetics promocionaba un detergente. En él, una mujer china coquetea con el hombre negro que se encarga de pintar su casa. Cuando se acerca, ella pone una pastilla de detergente en su boca y lo mete a la lavadora, de donde sale convertido en un hombre asiático.
El revuelo fue tal, que provocó un pronunciamiento oficial: “Hemos tenido relaciones increíblemente amistosas con personas de diferentes nacionalidades y razas en el mundo, así como con otros países. Compartimos con ellos respeto y trato entre iguales, por eso sabemos que este es un caso aislado que no nos compromete”, dijo la ministra de Exteriores, Hua Chunying, poco antes de que la empresa implicada saliera a pedir excusas “a las personas africanas ofendidas por la divulgación del comercial”.
Para un ciudadano canadiense de ascendencia china que se encontraba en el país durante las celebraciones de año nuevo y se abstuvo de ser identificado, está claro que hay cierto tipo de racismo: “Como yo lo veo, sienten que cinco mil años de civilización los hacen una cultura y un pueblo mucho más poderoso. No es que odien a las personas negras, árabes o latinas, simplemente creen que no son tan buenas como ellos. En una familia china promedio, para los padres sería muy complicado dejar que su hijo o su hija se case con alguien con otro origen étnico”.
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Aunque advierte que “no es una actitud malintencionada o violenta”, también dice que es común que en China alguien se acerque a tocar la piel de una persona de otro color por curiosidad e incluso con incredulidad, una actitud que, hasta cierto punto, podría explicarse por la homogeneidad étnica del país (más del 90 % de la población pertenece a la etnia Han y buena parte de la minoría que resta es visualmente indistinguible).
“A mí me lo dijo un académico chino: para ellos los latinoamericanos y los africanos estamos demasiado dedicados a la felicidad, mientras ellos están en busca de asociaciones y alianzas económicas”, apunta la profesora Gómez, y añade que el nivel de disciplina al que están acostumbrados los trabajadores chinos los hace sentir que tienen ventaja frente a otras culturas.
Televisión política Desde su aparición hace 35 años, la transmisión televisiva de la Noche de Gala tiene tintes políticos: es la oportunidad de mostrar en qué está China, tanto a nivel doméstico como en su relación con otros países. No en vano, la actriz disfrazada de mujer negra no paraba de decir que China le encantaba.
Al revisar la relación entre África y China, el primer contacto aparece en el período que va de 1405 a 1433, cuando se establecen vínculos comerciales en el marco de la dinastía Ming y gracias al desarrollo de la flota mercante china. Habría que esperar hasta finales del siglo XX para que China recuperara su influencia sobre el continente africano, al punto que hoy, el puerto de Nairobi, en Kenia, es una de las paradas fundamentales de la Nueva Ruta de la Seda, uno de los proyectos comerciales chinos más ambiciosos.
Durante la primera década del nuevo milenio, la inversión china en África pasó de 210 millones de dólares a 3,17 billones según cifras oficiales. La cooperación está cimentada en un trueque: materias primas por construcciones y gracias a él, países como Zimbabue, Botsuana y Tanzania recibieron escuelas, hospitales, equipos médicos y decenas de personal médico. Por su parte, China también recibió beneficios estratégicos.
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A diferencia de otras potencias, como EE.UU. y la Unión Europea, China no tiene escrúpulos frente al sistema político de las naciones con las que establece vínculos de cooperación: “Esto les significó una posición muy favorable en escenarios multilaterales de primer orden, como Naciones Unidas, porque se convirtieron en el puente con gobiernos que se consideran parias en Occidente”, dice la profesora Gómez, para quien las representaciones estereotípicas de la cultura africana en China muestran que, a pesar de los acercamientos políticos y comerciales, hay una falta de contacto cultural:
“Con la Noche de Gala, China muestra qué es África y qué significa para ella, algo que no deja de ser muy delicado y en lo que corre el riesgo de caer en estereotipos, pero también hay que pensar si China es la única que comete esos errores. ¿Qué tanto conocemos sobre África?”.