La visión ambientalista de The Nature Conservancy (TNC), una de las ONG más influyentes del planeta, está lejos de ser radical. Por un lado tienen a Peter Kareiva, su director científico y quizá uno de los hombres más controvertidos del gremio, quien sostiene abiertamente que no se considera un defensor de la biodiversidad y que la principal meta de la conservación es que los humanos manejen bien la naturaleza, pensando en su beneficio.
Por otro está Marck Tercek, quien se postuló al cargo de presidente de TNC en 2008, luego de dedicarse al sector financiero por más de 20 años y ser líder de la poderosa banca de inversión y valores Goldman Sachs. Tercek recuerda que fue un niño común estadounidense, criado en la ciudad y despreocupado por los árboles y los animales. Sólo con los años, y la llegada de sus hijos, supo que quería sumar esfuerzos hacia otros propósitos diferentes al dinero. “Ojalá más hombres de negocios se involucraran en proyectos ambientalistas. La naturaleza es una de las inversiones más inteligentes que se pueden hacer”.
TNC trabaja por la protección de 119 millones de hectáreas de tierra en 35 países. En Colombia sus proyectos se han enfocado en reducir la deforestación del Amazonas, recuperar al moribundo río Magdalena y proteger los nacimientos de los ríos que abastecen de agua a Cali, Medellín y Bogotá. Marck Tercek visitó el país y habló con El Espectador.
Hace un par de años TNC decidió invertir en la recuperación del río Magdalena. Salvarlo parece una misión imposible…
Este es un mensaje de urgencia. Si no se toman ya mismo decisiones drásticas para recuperarlo, después será más difícil y más costoso. Aun los gobiernos con buenas intenciones, como el de Colombia, se sienten presionados en invertir en desarrollo y prefieren tomar el camino fácil, el de la infraestructura gris. Necesitamos elevar el nivel de conciencia sobre la inversión en la naturaleza, que es una de las más inteligentes que se pueden hacer.
¿Y cuáles son las salidas para la recuperación de este río?
La pregunta es cómo podemos usarlo. Por ejemplo, utilizar el río para transportar y producir energía, lo que traerá desarrollo económico, pero hacerlo de una manera que reduzca el riesgo de inundaciones, que proteja las pesquerías y que no se generen problemas de sedimentación en la desembocadura. Creemos que se pueden lograr ambas cosas si usas la ciencia.
TNC lleva 60 años hablando de conservación, ¿hacia dónde va el discurso ambiental?
El viejo discurso todavía funciona. En TNC queremos proteger la naturaleza porque creemos que es lo correcto y queremos dar a nuestros hijos y nietos un mundo natural tan bueno como el que nosotros disfrutamos. Pero enfrentamos retos que el viejo modelo no consideraba. Por ejemplo, el viejo modelo se inclinaría a rechazar la propuesta de una represa y preferiría que fuera un área de protección. Pero si la gente de Colombia dice que necesita energía limpia, entonces decimos cómo puede construirse esa represa de tal manera que las ganancias ambientales sean las mejores.
¿Es consciente de que el discurso ambiental se ha polarizado?
Respetamos a los ambientalistas más radicales, ellos hacen un gran trabajo al llamar la atención de muchas personas sobre los peligros de las malas prácticas ambientales. Grupos como Greenpeace tienen un gran papel y los respetamos.
¿Hacia dónde debe ir el modelo de desarrollo de un país como Colombia, que por un lado tiene la locomotora minera y por el otro una gran riqueza ambiental?
Es una pregunta complicada. Por un lado, entendemos que Colombia quiera apostar por un modelo de desarrollo económico para aumentar sus ingresos, mejorar la vida de las personas y tener una mejor educación, así que no estamos en contra de eso. Lo que perseguimos es que ese desarrollo esté guiado por la ciencia y que se entienda que depende de un medio ambiente sano. Lo que sucede habitualmente es que se obtienen ganancias económicas por un corto tiempo y luego aparecen problemas ambientales devastadores que son muy costosos.
¿Los gobiernos están entendiendo mejor esas dinámicas de medio ambiente y desarrollo con modelos como el pago por servicios ambientales y los fondos de agua?
Son iniciativas muy importantes, porque hasta ahora gran parte del progreso ambiental se ha hecho gracias a la filantropía. El problema es que no son suficientes estas personas y su dinero no alcanza. Y necesitamos más, porque los retos ambientales son enormes. Un ejemplo es el fondo de agua en Cali: podemos ir a la industria azucarera y decirle que si necesita agua limpia para su negocio, una inversión inteligente es proteger esa cuenca.
En comparación con otros países donde TNC hace presencia, ¿qué tan comprometido ve a Colombia en la protección del agua?
Es un problema en todo el mundo. En este momento los gobiernos parecen estar poniendo más atención al desarrollo económico que a proteger la naturaleza. Colombia parece interesada en aprender de los errores de otros lugares y quisiéramos que funcionarios de su gobierno visitaran el Misisipi, donde tuvieron que gastar enormes cantidades de dinero para corregir errores del pasado.