Según informó GUPC, las obras se suspenderían el próximo 20 de enero de no llegarse a un acuerdo con el gobierno de Panamá, que inmediatamente descalificó las razones de los contratistas y se negó a negociar. “Llamo a los gobiernos de España e Italia (de donde son las empresas del consorcio) a asumir la responsabilidad moral del caso porque no puede ser que una empresa meta una cantidad enorme de sobrecostos en una ampliación que es una obra de la humanidad”.
Las obras de ampliación comenzaron en 2009 y cuestan US$5.200 millones, pero GUPC asegura que los sobrecostos por la construcción de las nuevas tres esclusas, que permitirán el paso de barcos mucho más grandes, llegarán a los US$1,6 billones. El consorcio culpa a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) de haber entregado información geofísica errónea, lo cual elevaría los costos.
El canal cumple un siglo este año y las obras de ampliación ya están retrasadas. Inicialmente estaba previsto que terminarían este año, pero tienen un retraso de nueve meses y ahora la meta es junio de 2015.
Para tratar de resolver el problema, llegó a Panamá la ministra de Fomento española, Ana Pastor, quien ya se reunió con los miembros del consorcio GUPC y anunció un primer acuerdo. La empresa se comprometió a procesar sus reclamaciones según lo establecido en el contrato y a iniciar un diálogo con la administración de la vía en busca de una solución al conflicto contractual.