La vida de 1,5 millones de palestinos quedó paralizada el sábado 27 de diciembre cuando comenzó la lluvia de bombas sobre Gaza. Desde entonces, 700 personas han muerto, entre ellas 100 niños. “Nadie está a salvo cuando empiezan a caer los misiles, los niños terminan siendo las principales víctimas”, aseguró Ayyad Malhamoud, un padre de tres niños que dejó a sus hijos en una escuela para refugiados mientras busca al resto de su familia.
En promedio, ocho niños han muerto cada día por cuenta de la operación “Plomo fundido”. Según las cifras de la ONU y de su Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), son 130 niños los que han caído bajo las bombas y más de 900 los que han resultado gravemente heridos. La ONG Save The Children dice que en sus reportes los niños muertos llegan a 101.
Los menores de 16 años son la mitad de la población de la franja de Gaza, y por eso, ellos son los que están resultando más afectados. Testimonios recogidos en la zona así lo confirman. El psiquiatra Taysir Piab, habitante de Gaza, le dijo al diario El País, de España, que “los niños tienen mucho miedo; ellos están pegados a mí todo el tiempo. Cuando oyen volar los F-16 empiezan a gritar. Creo que las consecuencias psicológicas para los más pequeños, que aquí son más o menos el 50% de la población, van a ser terribles. Los niños están aprendiendo que los problemas sólo se solucionan con violencia”.
El periodista de la Agencia AP Ibrahim Barzak relató que lleva diez días viviendo en su oficina. “Mi esposa y mis hijos se instalaron lejos de aquí luego de que nuestro departamento quedó hecho escombros. Mi hermano sacó una foto de la habitación donde alguna vez durmieron mis hijos, Hikmet, de dos años, y Ahmed, de seis meses. Sus juguetes estaban rotos, las balas de metralletas habían perforado el armario y la pared de la habitación se había venido abajo. El edificio donde vivíamos fue bombardeado y todos debimos salir huyendo. Los niños, sin duda, son los más afectados”.
La situación es tan compleja que varios países le pidieron a Israel detener los bombardeos para tratar de ayudar a la población infantil. El ministro belga de Cooperación al Desarrollo, Charles Michel, pidió a la presidencia checa de la Unión Europea que se estudie rápidamente la evacuación de los niños heridos en la franja de Gaza a fin de garantizar su atención sanitaria.
“La falta de personal, medicamentos, agua y electricidad, en combinación con la elevada afluencia a los hospitales, impiden que los niños reciban la asistencia médica necesaria”, explicó Michel en un comunicado.
Las imágenes de los charcos de sangre, los niños destrozados, las ambulancias que a toda prisa casi atropellan transeúntes provocaron conmoción. El británico John Ging, jefe de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) en Gaza, se mostró desolado. “Esto es inhumano”, dijo indignado luego de conocerse la cifra de niños muertos en el último ataque.
El director de operaciones Internacionales de la ONG, Ken Caldwell, afirmó en un comunicado que “los niños siguen siendo las víctimas inocentes de este horrendo conflicto. El bombardeo de refugios es indignante. El número de niños muertos alcanzó el centenar y el ataque contra esta escuela habrá hecho que el número sea aún mayor”, declaró.
Según subrayó Caldwell, “los niños pequeños están sufriendo lo peor de esta crisis. Están en una situación de tremendo estrés, a menudo incapaces de dormir, con algunos de ellos en un estado de shock tal que no tienen ni fuerzas para llorar”, añadió.
Un día de calma
Ante las presiones internacionales para permitir la entrada de ayuda humanitaria, Israel detuvo ayer, por primera vez y durante tres horas, los bombardeos. Miles de personas salieron a la calle y corrieron a tiendas, supermercados y fruterías para hacer acopio de alimentos tras más de una semana encerradas en casas que, en su mayoría no disponen de suministro eléctrico ni de agua potable. Pero las reservas fueron insuficientes para todos.
Los equipos médicos aprovecharon la breve calma para salir de los hospitales y trasladarse para asistir a heridos que no habían podido atender por los incesantes bombardeos. Los servicios sanitarios también acudieron a sacar cadáveres de entre los escombros de edificios derruidos por los bombardeos de la aviación y los blindados israelíes. Los niños, con ojos de terror, no se atrevieron a salir a la calle.
Tan pronto pasaron las tres horas, la guerra volvió a la ciudad, que por primera vez en doce días, tuvo unas horas de calma.
Reservas frente a plan de tregua
El plan franco-egipcio, presentado el martes en la noche en Naciones Unidas para lograr un cese al fuego en Gaza, aún no cuenta con la aprobación irrestricta de los bandos.
Aunque se conocen pocos detalles, la propuesta incluiría un cese de hostilidades y la apertura de un diálogo en el que participe la Autoridad Nacional Palestina, el cual conduzca eventualmente al fin del bloqueo económico a Gaza.
Israel aprobó la propuesta pero Hamas la rechazó, exigiendo que se levante el bloqueo antes de iniciarse los diálogos. E.U. se abstuvo de aprobar la propuesta, mientras que Israel continuó con el bombardeo.