La razón no era otra que las fallidas políticas de Estados Unidos en el país. Desde que comenzó la invasión, hace ocho años, los niveles de pobreza y violencia van en aumento. Según cifras oficiales, durante el último año se presentaron más de 200 ataques suicidas en todo el país.
Este lunes, el Talibán volvió a dar señales de su fortalecimiento. Un suicida que llevaba uniforme de policía detonó un cinturón explosivo dentro de un centro de entrenamiento de la fuerza pública en el sur de Afganistán, matando a 21 agentes e hiriendo al menos a 20 más.
El atacante ingresó a la instalación en Tirin Kot, capital de la provincia de Uruzgan, mientras se ejercitaban reservistas de la policía, señaló Juma Gul Himat, jefe policial provincial de Uruzgan. El Ministerio del Interior dijo que el hombre llegó disfrazado de policía, una táctica que los insurgentes del Talibán han utilizado en varias arremetidas de alto relieve.
La agresión fatal tiene el sello de los actos suicidas realizados por combatientes del Talibán. Un vocero de este movimiento, Qari Yousuf Ahmadi, atribuyó la responsabilidad del ataque a su organización en una llamada telefónica efectuada desde un lugar no especificado. Ahmadi agregó que los insurgentes continuarán con las ofensivas. En 2008, aproximadamente 868 policías murieron en ataques de los combatientes talibanes, según la AP.