Paradoja. Mientras en Colombia se aplaude el hecho de que las Farc hayan decidido abandonar las armas como forma de lucha, en Venezuela, el presidente de ese país, Nicolás Maduro lanzó una amenaza contundente.
Durante un encuentro de Candidatos Sectoriales y Movimientos Sociales en el que hablaba de las virtudes de la Constituyente, el jefe de Estado venezolano señaló: «Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia, y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos. Y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas; liberaríamos nuestra patria con las armas», sentenció.
«He aprobado al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, planes para expandir la Milicia Nacional Bolivariana a 500.000 milicianos y milicianas con todos sus equipos», dijo el mandatario en un acto militar, en las afueras del Palacio de Miraflores.
Ese anuncio generó un nuevo capitulo de tensión en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela.
Colombia expresó a la ONU su preocupación por el «armamento de milicias en Venezuela», informó la canciller María Ángela Holguín tras reunirse con el jefe del organismo internacional, Antonio Guterres.
«Yo creo que es una preocupación que es compartida por muchos. Armar a la sociedad es algo peligroso», agregó la jefa de la diplomacia colombiana.
«Conversamos con el secretario general, precisamente, de la preocupación del Gobierno colombiano frente al armamento de milicias en Venezuela», señaló Holguín, citada en un comunicado de la cancillería.
En medio de una oleada de protestas marcada por disturbios que dejan 76 muertos en casi tres meses, según la fiscalía, Maduro acusó este fin de semana a la oposición de urdir un «plan» para generar «hechos de violencia» y abrir la puerta a un golpe que acabaría con la llegada de «flotas y tropas gringas» al país petrolero. Hay, según dijo, cinco detenidos.
La advertencia la lanzó el mandatario antes de expresar que esperaba que su mensaje le llegara «a todo el mundo después de 90 días de violencia destrucción y muerte».
En el evento, Maduro envió un mensaje al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien le pidió que «detenga la locura», tras haber denunciado un supuesto complot para dar un golpe de Estado y desencadenar una intervención norteamericana en su país.