El imán radical jordano Abu Qatada, considerado en su día la mano derecha de Bin Laden en Europa, fue liberado este martes, con condiciones, de la prisión inglesa donde estaba encarcelado, después de que la justicia británica bloqueara su extradición a Jordania.
Las televisiones británicas mostraron a Qatada, quien lucía una espesa barba canosa, abandonando la prisión de Long Lartin, cerca de Birmingham (centro de Inglaterra), en el asiento trasero de una furgoneta negra que debía trasladarlo a su domicilio en el noroeste de Londres.
El islamista, de 51 años, será sometido a estrictas condiciones durante su libertad provisional, incluido un toque de queda de 16 horas diarias en su casa, de la que sólo podrá salir entre las ocho de la mañana y las cuatro de la tarde.
También deberá llevar una pulsera electrónica y tendrá prohibido el acceso a ciertas personas así como a internet, unas exigencias similares a las de su anterior liberación con condiciones entre febrero y abril pasados.
La liberación de Qatada se produjo al día siguiente de que la Comisión Especial de Apelaciones sobre Inmigración (SIAC), una jurisdicción especial encargada de casos relacionados con la seguridad nacional, bloqueara su extradición a Jordania para afrontar un nuevo jucio por su presunta implicación en atentados terroristas.
Los jueces de la SIAC consideraron que a pesar de las garantías dadas por Jordania al gobierno británico, no podían estar seguros de que el imán radical nacido en Belén (Cisjordania) tuviera un juicio justo en su país, donde algunas pruebas en su contra fueron obtenidas bajo tortura.
El fallo fue un duro golpe para el gobierno británico, que lleva años tratando de extraditar a Abu Qatada, cuyo verdadero nombre es Omar Mohammed Othman.
Según cifras oficiales, el caso podría haber costado al contribuyente británico alrededor de un millón de libras (1,6 M de dólares, 1,25 M de euros).La ministra del Interior, Theresa May, calificó el veredicto de «profundamente insatisfactorio», y anunció en la Cámara de los Comunes su intención de recurrirlo y seguir luchando para «deshacerse» de Abu Qatada.
«Qatada es un hombre peligroso, un presunto terrorista, que está acusado de un crimen grave en su país Jordania», declaró. May, que se implicó personalmente en las negociaciones con Jordania tras un primer fallo de la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) en contra de la extradición, afirma que las autoridades de Ammán le aseguraron que Abu Qatada tendría un juicio civil público, acceso a abogados independientes y que un reciente cambio en la Constitución impedía el uso de pruebas obtenidas bajo tortura.
El portavoz del primer ministro David Cameron reiteró este martes que el ministerio del Interior «dará todos los pasos necesarios para asegurarse de que Qatada no supone un riesgo para la seguridad nacional». «Creemos que tenemos las garantías correctas del gobierno jordano», agregó.
Jordania requiere al islamista, a quien el juez español Baltasar Garzón describió en su día como «la mano derecha de Bin Laden», para volver a juzgarle por su presunta implicación en atentados por los que ya fue condenado en rebeldía en 1999.
Ammán manifestó la noche del lunes su «decepción» por la decisión de la justicia británica, y se declaró dispuesto a estudiar el fallo judicial y las próximas medidas con el gobierno británico.
Abu Qatada, que llegó al Reino Unido en 1993, ha pasado gran parte de los siete últimos años, desde su primera detención en octubre de 2002, en prisiones británicas o en arresto domiciliario pese a no haber sido acusado nunca en este país, y sus abogados denuncian «el periodo más largo de detención administrativa de la historia británica moderna».