Lo que salta a la vista es que la diferencia entre los dos candidatos es enorme. Lo primero que hay que decir es que el candidato republicano, John McCain, sí sabe en dónde está Colombia. Ha estado en el país muchas veces, conoce bien el tema interno y ha tomado decisiones que han sido favorables. El candidato demócrata, Barack Obama, apenas ha oído hablar de Colombia.
Sus posiciones frente a temas trascedentales para los dos países demuestran el desconocimiento del demócrata frente a varios temas. McCain ha apoyado el Tratado de Libre Comercio, Obama se opone; McCain es uno de los que más ha respaldado el Plan Colombia, a Obama no le gusta. Son dos temas muy importantes que demuestran bien quién es la persona que sería más adecuada para Colombia.
Si Obama gana en noviembre no se sabe qué pueda seguir para el país y la región, en general, porque el candidato demócrata no tiene claro qué quiere, con él nunca se sabe, cambia sus posiciones en todos los aspectos y Colombia, no será la excepción. El senador por Illinois está muy presionado por los sindicatos laborales y el ala izquierda del partido demócrata, que es la que siempre se ha opuesto a la legislación que ha favorecido a la nación colombiana. Por eso sus políticas frente a Colombia todavía son muy inciertas.
McCain, por el contrario, siempre ha tenido claro qué quiere. Sus años de experiencia en el Congreso han sido definitivos para formar su experiencia a nivel internacional. Las voces que aseguran que Estados Unidos ha descuidado la región y que John McCain no le prestaría mayor atención, tienen que entender que América Latina es de mucha importancia para Washington. Pero también deben darse cuenta de que Estados Unidos está envuelto en una guerra en otra parte del mundo, desde donde se han lanzado violentos ataques contra el país, y que por esa razón muchas de sus políticas deberán centrarse en esa otra parte. Me refiero a Irak y Afganistán, en general, Oriente Medio.
América Latina, por otra parte, es una zona que va bastante bien. Y va mejor porque Estados Unidos le puso y le sigue prestando atención. Lo que hace falta es que continúe la prosperidad económica, que ya se comienza a ver en varias naciones suramericanas.
Un ejemplo del compromiso de la administración estadounidense con la región es Colombia. Hace seis años el país estaba al borde del colapso político y militar y hoy en día es un ejemplo de éxito político, militar y económico. Su presidente logró un liderazgo a nivel mundial y es muy respetado en Estados Unidos y otros países, cosa que no se puede decir de otros mandatarios latinoamericanos.
Sin duda un gobierno de John McCain sería vital en muchos aspectos para el gobierno colombiano. El Plan Colombia, que comenzó en un momento en que el país necesitaba urgentemente de colaboración masiva en todos los niveles: militar, económica, social, ha mejorado enormemente la situación del país. Por eso es muy posible que se reduzca esa ayuda. Pero eso depende de cómo vea la situación el próximo presidente de Estados Unidos.
Hay que entender que ninguno de estos planes son permanentes. Se mantendrá mientras exista una amenaza a la estabilidad y la democracia de Colombia. Si el progreso que ha estado haciendo el país en toda la guerra y la recuperación económica continúa, creo que tarde o temprano, quizás más pronto, no haga falta esa ayuda masiva de EE.UU.
A Washington le preocupa más la inestabilidad de las economías de Ecuador, Bolivia y Argentina y el llamado populismo de izquierda, encabezado por Hugo Chávez. Sobre el TLC, tema que el presidente Uribe trató de impulsar en su reciente viaje a Atlanta, cabe decir que todavía existe una pequeña posibilidad de que pase este año después de las elecciones.
En la próxima Convención Republicana, que se realizará del 1º al 4 de septiembre en St. Paul, Minneapolis, el partido definirá las bases de las políticas del próximo Presidente y sin duda Colombia estará en primer lugar de la agenda republicana como lo ha estado en los últimos ocho años.
*Ex subsecretario de Estados para el Hemisferio Occidental durante el primer gobierno de George W. Bush. Ex embajador y asesor para América Latina de John McCain.