Nuevos episodios de violencia en la región tribal de Bajur al parecer causaron el sábado la muerte de 16 insurgentes, y la policía dijo que capturó a 35 presuntos guerrilleros en las afueras de la ciudad noroccidental de Peshawar.
En total, más de 1.000 presuntos insurgentes han muerto desde que Pakistán lanzó una ofensiva militar en Bajur a principios de agosto, dijeron las autoridades. La medida fue ensalzada por Estados Unidos, cuyas autoridades dijeron que los combatientes de al-Qaida y el Talibán que atacaron a las fuerzas norteamericanas y de la OTAN en Afganistán utilizaron Bajur y las regiones tribales vecinas como refugio.
La ofensiva, que podría durar otros dos meses, continúa mientras Pakistán encara dificultades económicas, apagones y una ola de violencia generalizada en todo el país, incluyendo un gran atentado contra el Hotel Marriott Hotel de Islamabad hace una semana.
Los insurgentes estaban asentados en la región de Bajur antes de la ofensiva, dijeron las autoridades. Los islamistas transformaron escuelas en tribunales islámicos, establecieron un sistema para el control del tránsito rodado e impusieron impuestos a las industria de la madera y el mármol, las dos más importantes de la región.
El viernes, un mando militar paquistaní acusó a los insurgentes de practicar el reclutamiento forzoso.
“Pidieron a todas las familias que estregaran un adolescente a su movimiento (militar), y el reclutamiento fue efectuado a la fuerza, y si alguien se niega, es destruida su casa”, dijo el mayor general Tariq Khan, de los paramilitares Cuerpos Fronterizos.
Es casi imposible confirmar de forma independiente los detalles aportados por Khan y otros mandos militares. El acceso de los periodistas a Bajur está restringido y la zona es remota y peligrosa. El gobierno tradicionalmente ha ejercido una autoridad limitada en el área, lo que permite a las tribus ejercer una enorme influencia, aunque ha disminuido con el aumento del control ejercido por los insurgentes.