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Muammar Gaddafi nombra “número dos” a su hijo

Ocupado con su liderazgo en la Unión Africana, el presidente libio le pide a su país que permita a su descendiente hacerse cargo de los asuntos nacionales.

15 de octubre de 2009 - 05:21 p. m.
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Fue una reunión secreta en Sebha, un oasis del desierto a 800 kilómetros al sur de Trípoli. Allí citó el líder libio, Muammar Gaddafi, hace una semana, a los llamados Mandos Populares y Sociales, una asamblea de jefes tribales y notables que es, en teoría, el máximo órgano ejecutivo.

En la reunión, Gaddafi, de 68 años,  les pidió a los notables reunidos otorgar un puesto relevante al segundo de sus hijos varones, Saif el Islam (‘Espada del Islam’), de 37 años.

El líder aclaró que el cargo no conlleve su ingreso en el Gobierno, porque entonces no duraría más de cuatro años, y Saif el Islam necesitaba más tiempo para sacar adelante sus reformas. Dio incluso a entender que podría dejar que su hijo se hiciera cargo de los asuntos nacionales mientras él se ocuparía de “resolver los problemas de África”.

En la opaca jerarquía libia, Saif el Islam se convertiría así en el número dos del régimen o su jefe de Estado, sólo sometido a la autoridad de su padre, el líder de la revolución. Quryna publicó en portada una fotografía en la que aparecen los retratos de Gaddafi y de su hijo. Ilustra la nueva realidad del poder.

Gaddafi celebró en agosto en gran pompa sus 40 años en el poder —el joven oficial del ejército derrocó a la monarquía en 1969— y está ahora muy ocupado por su presidencia de la Unión Africana, pero el empeño por colocar a su hijo en la línea de sucesión obedece a otras razones.

Saif el Islam ha desempeñado desde 2003 funciones importantes en la gestión de conflictos, como el caso del atentado del avión de PanAm, en 1988 o el desmantelamiento del programa nuclear, cuya resolución permitió a Libia rehabilitarse y mejorar su imagen.

Pero a medida que Libia se reinsertaba en la comunidad internacional, Saif el Islam se iba quedando sin trabajo. Su padre ha querido “sacarle del paro”, bromea un opositor al régimen en un foro de internet.

En su discurso de Sebha, Gaddafi argumentó que la atribución de mayores responsabilidades a su hijo es “una necesidad nacional para atajar la corrupción y compensar la falta de compromiso y patriotismo de algunos dirigentes”, según Haizam Amirah, investigador del Real Instituto Elcano. “Cuesta imaginar que lleve a cabo semejante depuración”.

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Saif el Islam ha dado señales de ser un liberal en materia económica. Por eso Amirah prevé, citando a los críticos de Saif el Islam, que “estará más bien interesado en seguir adelante con la apertura que en iniciar un proceso democratizador”.

Con la propuesta, que en su boca se asemeja a una orden, que hizo la semana pasada a los notables libios en Sebha, Gaddafi se sitúa en la misma línea que otros dirigentes árabes —el fallecido presidente de Siria Hafez el Assad o el de Egipto Hosni Mubarak— que retuercen las instituciones republicanas para que sus hijos hereden el cargo que ellos ostentan.

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