Según la agencia estatal APP, los enfrentamientos entre estas tribus, que pertenecen a las sectas suní y chií, siguen en marcha y muchos integristas de otras partes del noroeste están llegando a la zona e incendiando aldeas.
Las tribus de Tori y Bangash intercambiaron fuego de artillería, en unos combates que ya duran doce días y que se han cobrado la vida de 287 personas.
El líder talibán Kashmir Khan falleció durante los enfrentamientos, según APP. Las fuerzas de seguridad paquistaníes también están llevando a cabo otra operación militar en el conflictivo cinturón tribal, en la demarcación de Bajaur, donde en poco más de una semana cerca de 500 personas, la mayoría insurgentes, han perdido la vida.
A pesar de haber firmado algunos acuerdos con grupos integristas -ahora suspendidos-, la política antiterrorista del Gobierno paquistaní no ha conseguido detener la violencia en el noroeste de Pakistán.
Tras unos primeros compases en que el Ejecutivo puso el acento en las negociaciones con los islamistas, en los últimos meses el Ejército ha lanzado varias operaciones en el noroeste del país, fronterizo con Afganistán.
Un portavoz de los talibanes paquistaníes abogó, tras la dimisión del presidente Pervez Musharraf, aliado de EE.UU. en la guerra contra el terror, por retomar las negociaciones de paz con el Gobierno paquistaní.