Asma Azis es una mujer paquistaní que decidió publicar en sus redes sociales detalles de los abusos de los que ha sido víctima. Desde finales de marzo se conocieron videos y mensajes de Twitter en los que denunció que fue torturada y obligada a raparse su cabello por negarse a bailar para su marido y amigos. Según la BBC, el hombre, y uno de sus empleados han negado lo sucedido, sin embargo ambos se encuentran detenidos.
El relato de Azis ha generado toda clase de reacción en todo el mundo. “Me quitó la ropa frente a los empleados. Ellos me sujetaron mientras me rapó el pelo y lo quemó. Mi ropa tenía sangre. Me ataron a una tubería me colgaron del ventilador”, narró la víctima. La Policía, al conocer la denuncia, capturó a su esposo y un empleado y ha insistido en que el caso es de alta prioridad dentro de la institución.
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Sin embargo, Asma Azis explicó que, cuando acudió a denunciar lo que le ocurrió, los agentes policiales demoraron el procedimiento pues, aunque acudieron a su casa, no lograron entrar a ella. La víctima asegura que la Policía solo actuó en el caso cuando sus denuncias en redes sociales llegaron hasta medios de comunicación en su país y organizaciones como Amnistía Internacional intervinieron a su favor.
En su cuenta oficial del Twitter, la ONG expresó que, si bien era positivo que la Policía tomara cartas en el asunto de Asma Azis al capturar a los supuestos perpetradores, consideran preocupante el aumento de casos de violencia en contra de las mujeres. “Se necesita un cambio sistémico para proteger a las mujeres. Las acciones no pueden ser tomadas caso por caso”, aseguró Amnistía Internacional.
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“Un informe médico preliminar concluyó que Aziz presentaba múltiples hematomas e inflamaciones, en los brazos, sus mejillas y alrededor de su ojo izquierdo. Sus abogados pidieron que el caso fuera revisado bajo la ley antiterrorista, más estricta que el procedimiento criminal habitual”, reseñó la BBC, en donde recordó que Pakistán está situada en el puesto 147 de 188 en el Índice de Igualdad de Género de la ONU.
Por su parte, el supuesto agresor, Mian Faisal, le explicó a la Policía que días antes de que su esposa publicara el video, ella comenzó a cortarse el cabello bajo la influencia de las drogas “y que él, que también consumió drogas, tan solo le ayudó a terminar el trabajo que había empezado”, dice la BBC. La investigación sobre los hechos sigue su curso.