Si hay alguien que conoce bien al coronel Muamar Gadafi es Musa Kusa, el ministro libio de Relaciones Exteriores, el hombre que hasta el miércoles fue sinónimo de lealtad al dictador y de una militancia implacable durante décadas. Por eso su huida hacia el Reino Unido es calificada por observadores internacionales como un golpe mortal a Gadafi. Si alguien tiene información del coronel es Kusa, quien ya comenzó a ser interrogado en el Reino Unido y a quien seguramente Estados Unidos y Francia también buscarán sacarle muchas verdades. Fuentes diplomáticas lo describen como el hombre fuerte de los comités revolucionarios, columna vertebral del régimen libio y asesor de confianza de Muamar Gadafi. Kusa, según el régimen libio, pidió permiso para salir del país por razones médicas, pero desde que abandonó Libia las autoridades no han tenido comunicación con él. Para la coalición, es una señal inequívoca de que el régimen se desmorona y para la policía escocesa la oportunidad para interrogarlo por el atentado de Lockerbie, que cobró en 1988 la vida de 270 personas. Entonces, Kusa formaba parte de los servicios libios de espionaje y algunos expertos lo han señalado como el cerebro de la masacre.