Al poco tiempo de empezada la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) ya se había resuelto el que se destacaba como el principal asunto del encuentro: la elección de un secretario general para el bloque. Todo ocurrió como anticipaban los análisis y Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina y candidato único a obtener el puesto, recibió el apoyo de los presidentes.
El canciller colombiano, Jaime Bermúdez, excusó al presidente Álvaro Uribe por su inasistencia: “Tenemos elecciones en tres semanas en Colombia, razón por la cual él no ha podido acompañarnos, pero envía un saludo muy especial a Ecuador y a su Presidente”. Bermúdez felicitó a Kirchner e hizo público el apoyo del país a su elección. El mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula, también avaló al nuevo secretario general, a quien calificó como un hombre que “está 100 por 100 apto” para asumir el reto por su amplia “experiencia y conocimiento del continente”.
Uno de los votos más polémicos fue el del presidente de Uruguay, José Mujica, quien estuvo a favor, a pesar de que su predecesor, Tabaré Vázquez, vetara a Kirchner en 2008. “A este presidente políticamente le cuesta el paso que da, como también le cuesta al gobierno argentino, porque los gobiernos no hacen lo que quieren, sino lo que pueden”, declaró Mujica. Argentina y Uruguay enfrentan un conflicto diplomático desde hace tres años, cuando con el aval del gobierno uruguayo se instaló una fábrica de la papelera finlandesa Botnia en un sector de administración compartida del río de la Plata.
El diario uruguayo El Observador aseguró en su editorial que la elección de Kirchner constituía un insulto para el país, mientras que un grupo de 60 ambientalistas argentinos fue detenido por la Policía cuando se dirigían al hotel campestre, a 60 kilómetros de Buenos Aires, donde la cumbre de Unasur tenía lugar. Pretendían protestar por el funcionamiento de la fábrica y por los efectos contaminantes en el río.
De vuelta en la reunión, cuando el mandatario de Ecuador, Rafael Correa —presidente pro témpore de Unasur— tomó juramento de Kirchner, el bloque de mandatarios procedió a tratar otros temas. En una declaración aprobada por la cumbre, se expresó el desacuerdo frente a la ley contra inmigrantes promulgada hace dos semanas en el estado de Arizona, Estados Unidos, y reza que los presidentes suramericanos “rechazan la criminalización de los migrantes” y no comparten la decisión de “detener a las personas de manera discrecional por consideraciones raciales, étnicas, fenotipo, lenguaje y estatus migratorio, mediante el concepto cuestionable de duda razonable”.
Del mismo modo hubo consenso para trazar una estrategia energética suramericana. La voz de Lula fue una de las más activas en esta materia: “Tenemos que construir desde el punto de vista de la estrategia energética cuál es el potencial hídrico de Suramérica, cuál en el área de biocombustibles, cuál el potencial nuclear para que se produzca energía, y juntos construir un proyecto sin que cada uno deje de lado su individualidad o su soberanía”.
El foro regional también sirvió para que los jefes de Estado expresaran su apoyo a Argentina en la disputa que libra con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas. Destacaron la disposición del gobierno de Crsitina Fernández para conseguir un acuerdo pacífico que dirima el problema y rechazaron “las actividades de exploración de recursos naturales no renovables de la plataforma continental argentina, que ilegalmente desarrolla” el Reino Unido en las islas.