Miembros de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) negaron que el perro de la enfermera infectada con ébola, que al parecer se habría contagiado con el virus, hubiera sido sacrificado en el Hospital Veterinario de la institución.
Se trata de Excálibur, la mascota de una auxiliar de enfermería que resultó contagiada por el virus del ébola en el Hospital Carlos III de Madrid donde atendió a dos misioneros que murieron por la enfermedad. (Lea: Enfermera española, primera contagiada con ébola en Europa)
Aunque inicialmente Pedro L. Lorenzo –decano de la facultad de Veterinaria de la Universidad– confirmó el hecho señalando que el cadáver del animal sería trasladado a las instalaciones del Centro Visavet dentro de la misma institución, el profesor dio a conocer un comunicado de prensa en el que precisa que el perro no ha sido sacrificado.
“En este nuevo comunicado en relación con el tema del perro Excalibur, os comunico que queda revocada la autorización para trasladar el cadáver de dicho animal a cualquier instalación de la UCM (…) en ningún lugar se pone que el animal ya haya muerto, sólo se habla de lo que ocurra con el cadáver una vez haya sido eutanasiado (en el caso de que finalmente sea así)”, precisa la misiva.
Se presume que por orden de las autoridades sanitarias de España, este miércoles el perro podría ser sacrificado. Según el Gobierno de la Comunidad de Madrid, el sacrificio del perro busca evitar un eventual contagio, lo que ha provocado decenas de protestas y manifestaciones de organizaciones defensoras de animales.
“El perro supone un posible riesgo de transmisión de la enfermedad al hombre, ya que vivía en estrecho y permanente contacto con la paciente”, aseguraron miembros de la Comunidad de Madrid al diario El Mundo de España.
De acuerdo con las autoridades sanitarias, el perro fue trasladado hasta el Hospital Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid, siguiendo estrictos protocolos de seguridad e higiene.
El hecho generó la protesta de diferentes grupos activistas y defensores de los animales quienes se concentraron en inmediaciones a la vivienda de la pareja desde que se conoció que eventualmente el perro podría ser sacrificado.
Lo anterior, luego de que el esposo de la paciente –quien denunció el hecho a través de las redes sociales– se negara al sacrificio del animal, por lo que recibió numerosas muestras de solidaridad y cariño que se tradujeron en una petición a través de una página web para que el perro fuera puesto en cuarentena o asilamiento.
En ese sentido, la Consejería de Sanidad de Madrid explicó a través de un comunicado de prensa que, según la información científica disponible, “existen datos que confirman el hallazgo de perros con anticuerpos positivos del virus del ébola”, por lo que “pueden sufrir un proceso de viremia aunque se muestren asintomáticos”.
“En consecuencia, no existe garantía de que los animales infectados no eliminen el virus a través de sus fluidos orgánicos, con el riesgo potencial de contagio”, agrega el comunicado dado a conocer por El Mundo.