El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Niñas por prisioneros

Casi un mes después de secuestrar a casi 300 niñas en la localidad nigeriana de Chibok, Boko Haram finalmente presentó sus cartas.

12 de mayo de 2014 - 10:43 p. m.
Abubakar Shekau, supuesto líder del grupo terrorista nigeriano Boko Haram, durante un video revelado esta semana. / AFP
Foto: AFP - HO
PUBLICIDAD

En un video publicado el lunes, el grupo extremista islámico pide la liberación de sus militantes presos a cambio de devolver a las estudiantes.

El video muestra sobre todo a Abubakar Shekau, supuesto líder del grupo, realizando su usual interpretación extrema del islam, una variante de lectura del Corán de la cual se puede concluir, según él, que la esclavitud es permitida por el libro sagrado: “El secuestro de esclavos está permitido: existe, existe, claro que existe”.

Además de la alocución de Shekau, el video muestra las primeras imágenes de las niñas secuestradas, aunque no ha habido confirmación oficial de que en efecto sean las estudiantes de la escuela de Chibok. Dos de ellas aparecen en cámara diciendo que antes profesaban el cristianismo, pero ahora han sido convertidas al islam. Las demás se ven rezando y recitando versos del Corán.

El pedido de Shekau es, hasta el momento, una de las demandas más claras de un grupo que, fundado en 2002, ha prosperado en una remota región del Norte de Nigeria a la que hoy en día parece no llegar siquiera la asistencia militar. Este escenario sólo beneficia al grupo, cuya agenda política parece limitarse a la aplicación de una versión extrema del islam, con el consecuente odio a todo lo que no se apegue al dogma, incluida la educación para las mujeres.

Lo paradójico es que, en otros días, la presencia más constante del Estado fueron sus soldados, que asesinaron musulmanes en un lugar alejado con una gran tasa de analfabetismo y una distribución del ingreso muy desigual, comparada con el Sur del país. La radicalización de Boko Haram parece ser, al menos en parte, responsabilidad del mismo gobierno, que se olvidó de una región en la cual prendió bien la lucha armada apoyada por el fanatismo religioso.

Contra todo pronóstico, el gobierno nigeriano ha aceptado la ayuda de otros países para encontrar a las niñas secuestradas. A pesar de la asistencia ofrecida, las acciones en el terreno parecían no entregar resultado alguno. Aunque aún no resulta clara la posición de las autoridades frente al pedido del grupo, lo que sí se sabe es que la administración del presidente Goodluck Jonathan se encontraba negociando desde hace algún tiempo con el grupo, negociación que, quizá, ya había contemplado la liberación de militantes encarcelados.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias