“Mi vida política la debo dar por agotada”. Con estas palabras el ministro de Justicia español, Alberto Ruiz-Gallardón, renunció a su cargo tras ver cómo moría su proyecto estrella: la Ley Orgánica de Protección del Concebido y los Derechos de la Embarazada, redactada por el Ministerio de Justicia, una reforma que endurecía las condiciones para abortar en España. El controvertido proyecto suprimía el derecho al aborto concebido en la ley aprobada en 2010 por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
A pesar de las críticas, Gallardón estaba determinado a pasar el proyecto. Solo unos días antes de su renuncia, una movilización de miles liderada por la derecha ultracatólica había salido a demandar que se cumplan las promesas electorales con las que ganaron sus votos. Mientras tanto, en el seno del Partido Popular (PP) no había acuerdo y se temía una avalancha de votos de hacerse realidad. “Era yo el que estaba equivocado”, explicaba el ministro en su discurso de dimisión, cuando aseguró que la aprobación del anteproyecto tenía incluso fecha. “Más que desautorizado —explica—, siento que no he sido capaz de cumplir el encargo del gobierno. No busco derivar responsabilidades”.
Es el primer ministro en abandonar su cargo por voluntad propia y deja pocas leyes de importancia. Tras su gestión al frente de Madrid se conocía como el “alcalde faraónico”, al haber emprendido megaobras como la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas o el desarrollo de una arteria circunvalar subterránea en la capital española, obras que desembocarían en la igualmente megadeuda de la capital española. Tenía una visión similar para su ministerio. Quería “revolucionar y modernizar” la administración de justicia, incluyendo una reforma del Código Penal, la Ley del Poder Judicial o la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Con apenas un año para completar la legislatura, las que sí lograron salir del departamento, están empantanadas en el Congreso, además de enfrentar fuerte contestación de varios colectivos judiciales. No hubo reformas faraónicas en esta ocasión: “No he sido capaz de sacar adelante esta reforma”, lamentaba.
“Esta es una decisión que debe entenderse con absoluta naturalidad. Mi lealtad y confianza con Mariano Rajoy siguen intactas. No soy, en estos momentos, la persona adecuada para sacar adelante con convicción la nueva forma de regulación del aborto anunciada por el presidente del Gobierno”, continuaba. Además de renunciar a su cartera, Gallardón también anunció a su intención de abandonar su escaño en el Congreso de los Diputados y sus cargos en el PP.