Sebastián Piñera se siente ganador. El candidato a la presidencia de Chile de la Coalición por el Cambio, de 60 años, vive el triunfo electoral en la primera vuelta celebrada el domingo convencido de que la sociedad chilena está pidiendo aires nuevos. Este empresario dice que quiere dejar atrás el pasado y buscar la unidad nacional frente al desgaste de su contrincante en la segunda vuelta, Eduardo Frei, de la Concertación (democristianos y socialistas).
¿Están convencidos de ganar el próximo 17 de enero?
Sí, creo que vamos a ganar y con un margen amplio por dos razones: tenemos un gran proyecto para Chile, el renacer del país que se adormeció en 1998, cuando Frei (presidente entre 1994 y 2000) no supo enfrentar la crisis asiática. Vivimos un momento de vacas flacas, falta empleo, la calidad de la política se ha deteriorado. Y la segunda razón: la Concertación está con fatiga de material. Se aferra al poder pero ha perdido ideas.
¿Y qué propone la derecha?
Recuperar el dinamismo, crear empleos, acabar con la delincuencia y hacer grandes reformas para mejorar la calidad de la salud y la educación. Por supuesto, manteniendo las cosas buenas que ha hecho el gobierno de la Concertación.
¿De dónde van a venir los votos que necesita para llegar a La Moneda?
Vamos a recuperar una parte muy importante de los votos de Marco Enríquez-Ominami porque compartimos el concepto de cambio y el diagnóstico de que la Concertación no ofrece ninguna opción de futuro.
¿Hasta qué punto se va a desmarcar de la derecha más radical que lo ha apoyado? ¿Cómo desmarcarse de Pinochet?
Siempre he tenido unos compromisos firmes con la democracia, el respeto a los Derechos Humanos y el Estado de Derecho. Eso se tradujo en que fui opositor al gobierno de Pinochet y estuve en contra de la Constitución de 1980. Mi segundo compromiso ha sido con la economía social de mercado, con la iniciativa individual, con la innovación. Y el tercer compromiso es con una sociedad más justa e igualitaria, y por eso lograr erradicar la pobreza es un objetivo sagrado. Yo no estoy en esto para ser el guardián del pasado, sino un constructor del futuro.
Han sido los primeros comicios sin Pinochet. ¿Ha influido?
Pinochet es parte del pasado. Nosotros queremos construir un futuro de unidad nacional, de mayor prosperidad y mayor justicia.
¿Seguirá con la investigación del asesinato de Eduardo Frei (padre del candidato de la Concertación) y de otros casos que puedan surgir?
Por supuesto, creo que hay que reforzar el poder judicial frente a los atropellos de los Derechos Humanos. Y el asesinato de un ex presidente chileno, a quien conocí y tuve mucho cariño, no puede dejar de investigarse.
¿Seguirá apoyando el acuerdo con Mercosur?
Chile es miembro asociado y vamos a seguir en esa condición. Tendremos una relación abierta con todos los países. Aspiramos a ser el primer Estado de América Latina en dejar atrás la pobreza e integrarnos al primer mundo.
¿Quieren los chilenos un cambio a pesar del índice de popularidad de Michelle Bachelet?
Definitivamente sí. Una cosa es la popularidad de Bachelet y otra la gestión. Fue la primera mujer en llegar a La Moneda, está terminando su mandato y tiene muchas cualidades. Pero si preguntas a los chilenos por la evaluación de su gestión, te dirán que están descontentos con los índices de desempleo, con el aumento de la delincuencia, con el estancamiento en temas de salud y educación. No hay ninguna contradicción entre el respeto y el cariño a la presidenta Bachelet y el profundo deseo de cambio.