El nombramiento del disidente chino Liu Xiaobo como Premio Nobel de Paz de 2010 dio origen a una tensión diplomática entre China y Noruega, donde tiene su sede el comité encargado de otorgar el galardón. Liu permanece preso desde finales de 2009, cuando fue condenado a 11 años por “promover una subversión contra el Estado. El presidente estadounidense, Barack Obama, celebró el reconocimiento y describió al ganador como “un portavoz elocuente y valeroso en favor de los valores universales”
Xiaobo ha invertido los últimos 20 años de su vida promoviendo campañas a favor de los Derechos Humanos, la libertad de prensa y el multipartidismo en un país acusado de represión. La llamada ‘Carta 08’, difundida a través de internet durante los Juegos Olímpicos que tuvieron lugar en Pekín hace dos años, y que contenía un compendio de reformas para hacer de China un mejor Estado, fue el motivo que lo llevó a prisión.
Apenas se supo del premio, el gobierno chino llamó a consultas al embajador noruego en su país, Svein Ole Saether, quien había sido advertido anteriormente de que una victoria de Xiaobo podría enlodar las relaciones bilaterales y la próxima firma de un pacto petrolero.
Los representantes del gobierno noruego respondieron asegurando que el comité del Nobel es independiente y que en ningún caso representa el interés de la nación.