Ambos llegan al cargo con la enorme tarea de terminar de limar las asperezas creadas desde septiembre de 2007. Este viernes, durante la reunión Uribe-Chávez, sus nombramientos podrían ser anunciados.
Mujer de números
Los números siempre han sido la mejor carta de presentación para María Luisa Chiappe. Y esta vez no fueron la excepción: los 6.000 millones de dólares de intercambio entre Colombia y Venezuela el año pasado bastaron para que el presidente Álvaro Uribe Vélez la nombrara nueva embajadora en Caracas. “Sin pensarlo mucho le dije que sí”, le confesó a Colprensa.
La nueva embajadora está habituada a las tensas relaciones binacionales. Como presidenta ejecutiva de la Cámara Colombo Venezolana, cargo que desempeñó desde 2003, Chiappe soportó dos veces la suspensión de relaciones diplomáticas y mantuvo una balanza comercial favorable para Colombia.
A los números se suma su experiencia en diferentes dependencias del Estado. Después de graduarse de Economía en la Universidad Javeriana, Chiappe fue consultora del Banco Mundial, la Cepal y Naciones Unidas; de allí llegó a la Dirección del DANE y después a la Superintendencia Bancaria, donde tuvo que sortear la quiebra de varios bancos en los años 90.
Chavista a ultranza
Rigor y relaciones armónicas. Así parece ser el perfil que el presidente venezolano Hugo Chávez quiere en las relaciones con Colombia. Y para cumplirlo designó como nuevo embajador a Gustavo Márquez Marín, un diplomático con amplio recorrido internacional. Y lo más importante: es un chavista certificado.
Tan pronto subió Chávez al poder, en 1998, Márquez lo acompañó como ministro de Industria y Comercio, embajador en Austria, presidente del Banco de Comercio y Ministro de Integración y Comercio Exterior, puesto en el cual diseñó la entrada de su país a Mercosur.
Su paso por la academia no ha sido menos prolífico. Se graduó de Ingeniería Eléctrica en 1972 en la Universidad de Carabobo, y allí se desempeñó como catedrático de Economía. Pero su carrera no termina ahí: en los períodos de 1993 a 1998, y de 1999 a 2001, fue representante de su estado ante la Asamblea Nacional.
Márquez también fue miembro de la comisión binacional que buscó resolver los reclamos por las aguas territoriales del Golfo de Coquivacoa.