Durante su campaña electoral Barack Obama prometió que de llegar a la Casa Blanca cerraría la prisión de Guantánamo, en Cuba, el trágico símbolo de la guerra contra el terror. Este jueves cumplió su promesa: firmó la orden para el cierre de la prisión.
Sentado en su mesa del Despacho Oval, Obama firmó además otras dos órdenes que prohíben la tortura y los malos tratos durante los interrogatorios y el encarcelamiento de los presos. Según el periódico The Washington Post, el nuevo mandatario también estableció un grupo de trabajo que elabore recomendaciones sobre este espinoso asunto.
El tiempo de trabajo del equipo será de un mes y el principal objetivo es que recomienden políticas de cómo manejar a los sospechosos de terrorismo que sean detenidos en el futuro. Obama también le pidió a todo el personal estadounidense que siga el Manual de Campo del Ejército de Estados Unidos en relación con los interrogatorios de los detenidos. Este manual prohíbe explícitamente las amenazas, la coerción, el abuso físico y el waterboarding (ahogo simulado), que en su momento George W. Bush defendió como técnica útil para obtener información sobre las operaciones de Al Qaeda.
Oriente Medio
El nuevo presidente también aseguró que se implicaría de manera activa y enérgica en la búsqueda de una paz entre israelíes y palestinos. En un acto en el Departamento de Estado, en el que se presentó al ex senador George Mitchell como enviado para Oriente Medio y al ex secretario de Estado adjunto Richard Holbrooke como enviado para Afganistán y Pakistán, Obama expresó su compromiso con una solución duradera que incluya dos Estados, el israelí y el palestino, que vivan en paz.
Sería “intolerable un futuro sin esperanza” para el pueblo palestino, apuntó Obama, al tiempo que subrayó que Estados Unidos está “comprometido con la seguridad en Israel”.
“No podemos prometer que vamos a solucionar cada problema en el mundo, pero sí podemos promover los ideales” estadounidenses, declaró, entre grandes aplausos de los diplomáticos de carrera presentes en el acto. Obama, que dedicó grandes elogios a Hillary Clinton, su nueva secretaria de Estado y también presente en la ceremonia, obtuvo, sin embargo, los mayores aplausos de los funcionarios cuando aludió a su orden de cerrar de Guantánamo: “Podemos decir sin reservas y sin temor a equivocarnos que Estados Unidos no torturará” .
Con estos decretos, Obama da un giro radical con respecto a la anterior administración de cómo Estados Unidos enjuicia e interroga a los llamados “combatientes extranjeros”, término con el que EE.UU. engloba a los miembros de Al Qaeda y los talibanes, entre otros grupos terroristas, que representan una amenaza para el país.
Uno de los retos más importantes para Obama se presentará en los próximos días cuando decida sobre la restricción de fondos para entidades extranjeras que promuevan el aborto. Durante la campaña electoral, Obama defendió los derechos de la mujer a decidir sobre su propio embarazo, lo que causó la ira de los activistas contra el aborto. “Obama espeta a quienes no estén de acuerdo con él. Sin embargo, él ha sido un defensor consecuente de las opciones reproductivas de la mujer”, indicó un documento que se encuentra en la página de internet de la Casa Blanca.