El presidente de EE.UU., Barack Obama, ofreció este viernes una breve declaración luego de que se confirmara que Hosni Mubarak dejaba el poder.
El mandatario dijo que Egipto seguirá siendo un país aliado en la región africana, al tiempo que instó al ejército de ese país a adelantar una transición ordenada. «El pueblo de Egipto ha hablado; su voz ha sido escuchada y Egipto nunca será el mismo», dijo Obama en su primera reacción pública a la renuncia. «Al dimitir, el presidente Mubarak ha respondido al hambre de cambio del pueblo egipcio», añadió Obama.
«Los egipcios han dejado claro» que no quieren nada menos que «una democracia genuina», agregó Obama, que elogió a los militares egipcios por proteger el país. Ahora, le toca a las fuerzas armadas garantizar una transición política «creíble a los ojos del pueblo egipcio», dijo Obama, advirtiendo que «se avecinan días difíciles».
El mandatario estadounidense, que cambió el discurso a favor de su aliado una vez estalló la crisis, recibió la noticia de la marcha de Mubarak el viernes durante una reunión en el Despacho Oval y vio por televisión la reacción de júbilo en las calles de El Cairo.
Obama celebró una reunión de urgencia con su equipo de seguridad nacional la pasada noche, después de que Mubarak pronunciara un discurso en el que anunciaba que cedía algunos poderes a su vicepresidente, Omar Suleimán, pero continuaría en el cargo hasta septiembre.
Entonces, el presidente estadounidense consideró que la «transición de autoridad» planteada por Mubarak no estaba «claro todavía si es inmediata, significativa o suficiente».