El presidente estadounidense, Barack Obama, indicó que se reunirá este lunes y martes con los líderes del Congreso para tratar de evitar una parálisis de los servicios públicos, pero advirtió que no negociará bajo amenaza. (Vea: Los republicanos, la piedra en el zapato del ‘Obamacare’)
A menos de 12 horas de que venza el plazo para que el Legislativo apruebe el presupuesto 2013-2014, el mandatario reiteró que no está dispuesto a negociar bajo la amenaza de que 800.000 empleados públicos se queden temporalmente sin trabajo o el país caiga en default. «No estoy resignado para nada a que los servicios públicos se cierren, dijo Obama».
Ya lo dije. El Congreso tiene dos responsabilidades: votar un presupuesto y pagar las deudas. No solo estoy abierto a negociaciones para construir un presupuesto a largo plazo, sino que estoy deseoso de tener esa conversación», dijo Obama en la oficina Oval de la Casa Blanca, luego de recibir al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
«La única forma de hacerlo es que todos nos sentemos a discutir de buena fe», sin la «amenaza» de un cierre temporal de los servicios públicos federales, sostuvo el mandatario. «Tampoco pueden adelantarse negociaciones sensatas bajo la amenaza de una moratoria», que sería la primera en la historia de EE.UU., añadió.
El Congreso tiene hasta la medianoche como plazo legal para aprobar un presupuesto. Si no lo hace, miles de funcionarios públicos deberán salir de vacaciones forzadas sin paga.
Por otra parte, el Congreso debe votar un aumento del límite legal de endeudamiento del país, actualmente en 16,7 billones de dólares, sin lo cual EE.UU. se arriesga a la primera moratoria de su historia a partir del 17 de octubre.