Un enorme espaldarazo a la comunidad científica dio el presidente estadounidense Barack Obama al firmar, durante una ceremonia en la Casa Blanca, la orden ejecutiva que da vía libre a las investigaciones con células madre.
“Cuando el gobierno no hace estas inversiones se pierden las oportunidades, no se exploran caminos prometedores. Algunos de nuestros mejores científicos se van a otros países que patrocinan su trabajo y allí pueden llevarnos la delantera en los avances que transforman nuestras vidas”, declaró Obama.
El mandatario agregó que esta decisión dará un vuelco a los comités científicos que asesoran al gobierno, pues de ahora en adelante sus integrantes serán escogidos por su trabajo y experiencia y no por su ideología política.
Como era de esperarse, organizaciones y congresistas conservadores expresaron su rechazo ante la medida presidencial.
“Desafortunadamente la administración desperdició una oportunidad para unir nuestro país alrededor de innovaciones éticas y científicas, permitiendo que el dinero de los impuestos se destine a investigaciones destructoras de embriones. Es algo que millones de estadounidenses encuentran moralmente reprochable”, dijo el representante republicano Eric Cantor al diario The Wall Street Journal.
Pero, por otra parte, líderes de la comunidad científica aplaudieron el levantamiento del veto a la investigación con células madre y resaltaron que los futuros experimentos permitirán la regeneración de tejidos, la aceleración de tratamientos y la creación de curas para enfermedades como el Alzheimer, los males de Parkinson y Lou Gherig, la diabetes, la esclerosis múltiple y a lesiones de la médula espinal.
Con su decisión, el presidente Obama cumplió otra de sus promesas electorales y, de pasó, dejó atrás otra pieza del legado que dejara su antecesor, el republicano George W. Bush, quien en el año 2001 firmó la política que restringía este tipo de investigación científica.
“Promover la ciencia no consiste solamente en proporcionar recursos, sino en proteger la investigación libre y abierta. Es permitir a los científicos hacer sus tareas, sin manipulación o coerción”, subrayó el mandatario.