Durante 18 años, Richard M. Daley fue el hombre más importante de Chicago, ciudad industrial, de políticos rapaces, en donde supo mantenerse como alcalde desde 1989 hasta 2007, cuando lo relevó su compañero de partido, el demócrata Rahm Emmanuel, jefe de gabinete del presidente Obama. De paso por Bogotá, en donde participó en un congreso de seguridad ciudadana organizado por el Ministerio de Defensa y el Banco Interamericano de Desarrollo, Daley habló con El Espectador sobre algunas de sus iniciativas en materia de seguridad, la campaña electoral y las deudas que Estados Unidos tiene con Latinoamérica en materia de lucha contra el narcotráfico.
Usted lideró la prohibición de armas en Chicago. ¿Cuál fue el resultado de esta medida?
En Estados Unidos es alarmante el volumen de armas modernas que estamos produciendo y que la gente está portando. No sólo las familias tienen más de un arma, sino que además estamos vendiendo tantas que ya llegan a mercados mexicanos y latinoamericanos.
¿La medida tuvo un impacto real en la reducción de crímenes?
Muchos habitantes de Chicago terminaron yéndose a otros estados para comprar armas y traerlas. Ahora usamos cámaras para identificarlas y rastrearlas.
Usted también es un abanderado del uso de cámaras de vigilancia como instrumento de seguridad pública… ¿por qué cree tanto en este instrumento?
Las cámaras nos están ahorrando dinero y tiempo a la hora de resolver crímenes. Antes ocurría un hecho y se debía investigar cómo había sucedido todo, cómo lucía el criminal, escogerlo de entre unos sospechosos. Ahora con las cámaras estamos yendo al grano, y, de paso, estamos previniendo muchos crímenes.
¿No protestaron los ciudadanos por su privacidad?
Sólo lo hacemos en los espacios públicos. No interferimos, por ejemplo, con los hogares, pero sí lo hacemos en todos nuestros colegios y parques.
Y en los colegios, ¿no se está criminalizando al estudiante?
Sólo las ponemos afuera de los colegios y en los buses, en donde estamos resolviendo los crímenes con mucha más facilidad, y los estudiantes están más seguros.
En Colombia se ha debatido mucho el tema de la reelección de alcaldes. Usted ganó seis elecciones seguidas. ¿No es algo exagerado?
No lo creo. Cuando a uno lo eligen alcalde, quiere ser el mejor e implementar una serie de programas, pero cuando menos se da cuenta, se acaba el mandato. Creo que los ciudadanos son inteligentes y no se les puede restringir que sigan dando la oportunidad de servirles.
¿Cómo ve la campaña presidencial que arranca?
Creo que Obama va a ser reelegido. Soy uno de sus admiradores. En la historia del país ha sido muy difícil que un presidente en ejercicio pierda una campaña electoral. Lo único que podría amenazarlo es el estado de la economía, que es un asunto que él no controla del todo y en el que sin embargo se está esforzando.
¿Cómo ve a Latinoamérica en el debate electoral?
No la veo, en lo más mínimo. Y eso es lamentable. Estados Unidos no entiende que debe dialogar y trabajar con la región, desde México hasta el Sur.
¿Y el tema del narcotráfico?
Ha migrado de Colombia a México, pero seguimos teniendo la responsabilidad de ser quienes demandamos la droga. Y eso es un asunto que Estados Unidos tiene que reconocer, porque es el dinero lo que alienta al narcotráfico. En ese frente, por ejemplo, el lavado de activos en Estados Unidos es raramente judicializado. Estamos arrestando a los expendedores de droga, pero ¿a dónde se está yendo ese dinero?