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Ofensiva contra insurgentes que mataron a 26 personas en Filipinas

Bandas de insurgentes musulmanes atacaron el lunes varias poblaciones, matando a por lo menos 26 personas y desplazando a cerca de 7.000, lo que detonó una rápida respuesta militar y dudas sobre si el movimiento guerrillero filipino tiene control de sus combatientes.

18 de agosto de 2008 - 02:39 p. m.
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Entre 200 y 500 del Frente Islámico Moro de Liberación cortaron el tránsito en la autopista principal en el sur del país y asaltaron hasta cinco poblaciones costeras en la provincia de Lanao del Norte en la madrugada del lunes, quemando casas y matando a balazos y con machetes a civiles, además de que tomaron a otros como rehenes. Muchos residentes escaparon en botes pequeños para salvar sus vidas.

Tropas del ejército llegaron rápidamente y atacaron a los rebeldes con tanques y helicópteros artillados cumpliendo órdenes de la presidenta Gloria Macapagal Arroyo, quien emitió por televisión una condena por los ataques insurgentes, calificándolos como “viles y traicioneros”.

Los insurgentes en retirada tomaron varios rehenes como escudos humanos en el poblado de Kolambugan, dijo el general brigadier Antonio Supnet, jefe de una brigada del ejército que ahuyentó a los rebeldes.

Funcionarios dijeron que 23 civiles fueron asesinados en Kauswagan y en la vecina Kolambugan, incluidos residentes que fueron tomados como rehenes, un grupo de campesinos y dos pasajeros de un autobús alcanzados por disparos de los rebeldes.

Una emboscada causó la muerte de al menos tres soldados, incluido un teniente coronel, el militar de más alto rango que muere en combate en tres años, dijeron comandantes del ejército.

Supnet señaló que más de 20 casas fueron incendiadas en Kauswagan y cientos de aldeanos desplazados estaban fluyendo hacia centros de evacuación en la cercana Iligan.

William Sechico, de 14 años y residente de Kolambugan, dijo que él, sus cinco hermanos y sus padres estaban dormidos cuando fue incendiada su casa.

“Mi padre murió”, dijo Sechico. “Nos escondimos en los arbustos atrás de nuestra casa hasta la tarde de este domingo”, agregó.

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La escalada de combates en la isla de Mindanao se registra en medio de un incierto proceso de paz luego que la Corte Suprema bloqueó un acuerdo preliminar con rebeldes musulmanes que exigen la ampliación de su región autónoma.

El secretario del Interior Ronaldo Puno dijo que el gobierno compadecía a los líderes rebeldes que no pueden controlar a sus “elementos renegados”. Pero “renegados o no, esto equivale a una afrenta a nuestro gobierno nacional”, agregó.

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Puno señaló que incluso el liderazgo rebelde “está de acuerdo con nosotros en que estos grupos renegados están violando la ley, y debemos hacer todos los esfuerzos para asegurar que no sucedan estas cosas”, enfatizó.

El funcionario advirtió, empero, que “si esto continúa de esta manera, pienso que habrá la necesidad de revisar seriamente la situación entera. ¨Estamos negociando con la gente correcta?” , preguntó.

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