Lo que ya se veía como una delicada situación para el primer ministro, que enfrenta denuncias por recibir sobornos, terminó de agravarse ayer, por cuenta de su antiguo aliado y hoy ministro de defensa, Ehud Barak. Frente a un sinnúmero de medios internacionales, el también líder del Partido Laborista le pidió al primer ministro que “debería renunciar, autosuspenderse, o al menos irse de vacaciones”. Claro mensaje que, para muchos observadores, implica el distanciamiento de esta colectividad, que actualmente hace parte de la coalición de gobierno.
El primer ministro Olmert enfrenta el testimonio de un empresario norteamericano, llamado Morris Talanski, quien, ante una corte en Jerusalén, afirmó que durante los últimos 15 años, le entregó a Olmert una cantidad que oscila entre los 150 mil y 500 mil dólares, en sobres sellados. El dinero habría sido en parte utilizado en campaña y otro tanto para consumo privado, aunque Talanski afirmó ante la corte que, con esto, no buscó nunca un provecho personal.
Olmert ha afirmado que sólo se retirará si llega a ser procesado por la justicia israelí, una vez rinda declaración el próximo jueves. Entre tanto, permanece adelantando conversaciones con el gobierno palestino de Mahmud Abbas, así como con el gobierno de Siria, con el que reinició diálogos sobre la soberanía de la disputada zona de los Altos del Golán, la semana pasada.
Para muchos, sin embargo, el serio daño que las declaraciones de Talanski le hacen a la imagen del primer ministro, ponen en peligro los acercamientos logrados con los sirios y palestinos. Sobre todo, en un momento en el que el líder del gobierno palestino le dio un ultimátum de seis meses a la llegada de acuerdos con Israel. De lo contrario, abandonaría todos los canales.
Movimientos internos
En los corredores políticos de Israel se especula sobre las rutas y los jugadores que podrían llegar a reemplazar a Olmert.
El primer ministro bien puede hacer caso omiso a las presiones laboristas, y mantenerse en el poder hasta forzar unas elecciones adelantadas, tal como amenazó el mismo Barak al pedirle su renuncia. Con esto, Olmert buscaría lograr que, tras los sufragios, suba al poder Shaul Mofaz, actual ministro de transporte. Sin embargo, analistas sostienen que de llamarse a elecciones, la coalición oficialista –incluyendo al Partido Laborista–, se vería damnificada, ya que todo apunta a que saldría electo el líder del opositor Partido Likud, Benjamin Netanyahu.
Otros, sin embargo, coinciden en que Barak ha establecido una alianza con la ministra de relaciones exteriores, Tzipi Livni, quien lo reemplazaría como primer ministro, de llegar éste a dejar el cargo.