En el informe, la organización recoge la situación de 170 desaparecidos durante el conflicto en un distrito del oeste de Nepal, de los cuales 156 fueron tomados por el aparato estatal, y los otros 14 fueron secuestrados por la guerrilla maoísta.
Según la Comisión Nacional nepalí de Derechos Humanos y el Comité Internacional de la Cruz Roja, unas 1.000 personas continúan desaparecidas pese al fin de la guerra en el año 2006, tras la firma de un acuerdo de paz.
“Asegurar la justicia y reparar esos casos no sólo ayudaría a las víctimas, sino que constituiría un importante paso adelante para el proceso de paz de Nepal”, recogió en un comunicado el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
Según el informe, de 92 páginas, el Ejército usaba simulacros de ejecuciones como técnica de tortura y en ocasiones arrancaba las uñas de los detenidos.
Dos hermanas de 16 y 18 años fueron violadas antes de ser puestas en libertad.
Veintiuno de los desaparecidos a manos del estado eran adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y 17 años, la mayoría acusados de connivencia personal o familiar con las actividades de los maoístas.
Los casos investigados se refieren a las personas desaparecidas entre diciembre de 2001 y enero de 2003.
“Ha habido graves violaciones de la ley internacional de Derechos Humanos y Nepal tiene la obligación de investigar y revelar la completa verdad de lo que ocurrió con los desaparecidos”, dijo el jefe de la oficina en Nepal de la organización, Richard Bennet.
El Gobierno de Nepal, encabezado por los maoístas, ha preparado una ley referida a las desapariciones que será presentada pronto en el Parlamento
Bennet se refirió también a la necesidad de que las investigaciones sean imparciales y castiguen a los culpables.