Somalia, asolada por la violencia tribal y la anarquía por la ausencia de un gobierno central, sufre ahora “la peor sequía de los últimos diez años”, un fenómeno que afecta a la mayor parte del territorio nacional, dijo la portavoz de la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de la ONU, Elizabeth Byrs.
“La estación de lluvias, que va de abril a junio, ha empezado muy mal”, declaró tras señalar que los combates de las últimas semanas han sido igualmente “los más intensos que se hayan visto en mucho tiempo”.
Según los últimos cálculos de la ONU, 2,5 millones de somalís necesitan ayuda humanitaria urgente, pues al conflicto se ha sumado la fuerte subida del precio de los alimentos debido a una reciente devaluación del chelín, la moneda local.
“Hasta los camellos están muriendo por la falta de agua, lo que muestra la gravedad de la situación”, declaró Byrs.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió este lunes a las partes en conflicto en Mogadiscio que se abstengan de utilizar la fuerza de manera indiscriminada y desproporcionada por su impacto en los civiles, principalmente cuando las acciones tienen lugar en zonas de población densa.