En esa acción terrorista falleció el entonces alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, el brasileño Sergio Vieira de Mello. En una breve ceremonia en la sede europea de la ONU en Ginebra, funcionarios y familiares de las víctimas guardaron un minuto de silencio.
El director general de las Naciones Unidas en Ginebra, Sergei Ordzhonikidze, dijo que “el 19 de agosto permanecerá como uno de los días más oscuros en la historia de la ONU, un día de tristeza, un día en el que nuestros pensamientos acompañan a los supervivientes y a las familias de los fallecidos”.
La ONU, agregó, “rinde tributo a la memoria de las víctimas prosiguiendo su trabajo en Irak”.
Tras el atentado con coche bomba del 19 de agosto de 2003 contra sus instalaciones en Bagdad, las Naciones Unidas retiraron a su personal destacado en Irak, pero en 2004 empezaron nuevamente a desplegar a sus empleados.
Las actividades que la ONU realiza en ese país abarcan asuntos de seguridad, derechos humanos, medio ambiente, empleo y género.