Una ola de más de tres metros de altura arrasó con un barrio residencial en Indonesia. El agua provenía de la presa de Situ Ginung, situada en Ciputat, en el área metropolitana de Tangerang, una ciudad industrial que durante los últimos días ha sido golpeada por las fuertes lluvias. Al parecer, el dique de diez metros de altura y que contenía 2 millones de metros cúbicos de agua, cedió como consecuencia de las precipitaciones.
A las 2 de la madrugada los habitantes más cercanos a la presa escucharon la alarma de urgencia y lograron huir, pero los que vivían más alejados del lugar fueron sorprendidos durmiendo por la avalancha. Pocos se salvaron. Según los primeros datos, 52 personas murieron. La oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de Naciones Unidas en Yakarta aseguró a Efe que de las 52 personas fallecidas, alrededor del 60% son mujeres, niños y ancianos.
Las autoridades advirtieron que la cifra final podría variar en las próximas horas, debido al número de damnificados que continúan desaparecidos. Se calcula que, de los cerca de 5.000 afectados, alrededor de un centenar están heridos por el impacto de la ola.
La situación es compleja, por la cantidad de lodo y escombros que arrastró el agua. Los equipos continúan en la zona, avanzan con dificultad por las calles inundadas con el agua hasta la cintura o en lanchas, esquivando objetos de todo tipo, de sofás hasta automóviles volcados, en busca de más víctimas mortales.
El agua se metió en más de 400 viviendas, además de varias empresas, cinco subestaciones eléctricas y una escuela. Cientos de personas han sido evacuadas y realojadas temporalmente en un campamento dentro de las instalaciones de la cercana universidad de Muhammadiyah.
En noviembre, la presa había presentado filtraciones, pero las autoridades no hicieron nada para repararla, denunciaron algunos damnificados.