El comienzo de año en Pakistán se tiñó de sangre. Un atacante suicida hizo estallar un carro repleto de explosivos en una cancha de voleibol durante una jornada deportiva en el pueblo de Lakki Marwat, en el norte del país.
Según las primeras informaciones, el atentado terrorista dejó cerca de 70 muertos y cientos de heridos. Los daños materiales dan cuenta de la fuerza del ataque: 20 casas alrededor del campo de juego quedaron destruidas al igual que varios vehículos que estaban estacionados en el lugar. Algunas emisoras de radio paquistaníes elevaron la cifra de víctimas mortales a cerca de 100, convirtiendo este ataque en uno de los más sangrientos de los últimos meses.
Desde que comenzó la guerra contra el terrorismo en Irak y Afganistán, Pakistán se convirtió en el país más conflictivo de la zona. Según organismos de inteligencia estadounidenses, miembros de Al Qaeda que huyen de las operaciones militares encontraron refugio en esta nación, enclave del tráfico de drogas y armas.
Lo más grave, según señalan las autoridades paquistaníes, es que a pesar de los exitosos golpes militares que han dado a los terroristas, los militantes de Al Qaeda han logrado expandir su radio de acción hacia las ciudades, donde en las últimas semanas han explotado bombas que han dejado centenares de muertos. De acuerdo con un estudio entregado a la Casa Blanca, el resurgir del grupo terrorista fue posible porque en el norte del país existen áreas tribales en las que los talibanes reciben ayuda y a las que las autoridades no tienen acceso.
El avance talibán hacia Islamabad aumenta los temores acerca de la estabilidad de la potencia atómica. Pakistán es uno de los ocho países que tiene un arsenal atómico desarrollado. Según datos del Concilio de Defensa de Estados Unidos, este país tendría 60 cabezas nucleares listas para ser usadas. Por esto, el gobierno de Barack Obama destinó US$7.500 millones para la lucha terrorista en Pakistán. La situación en el país es tan grave que Naciones Unidas anunció el retiro de parte de su personal de seguridad del país. Según informó Ishrat Rizvi, portavoz de la ONU, “debido a la situación de seguridad y a la escalada de atentados terroristas reubicaremos a varios empleados de Naciones Unidas”.
El funcionario se refiere al último reporte de las autoridades. Durante la última semana, ocho atentados sacudieron el país. En la festividad de Ashura, la más sagrada del calendario chii, un terrorista suicida mató a 30 personas que participaban en una procesión en Karachi, la gran ciudad comercial del sur del país.
En rechazo por el atentado líderes políticos y religiosos del país iniciaron el viernes una huelga para protestar por la violencia. Pero la respuesta de los terroristas fue contundente: “Habrá más matanzas”, amenazaron en un comunicado. Los atentados de grupos terroristas vinculados a Al Qaeda han matado a 2.700 paquistaníes en los últimos dos años.