La oposición birmana calificó de "inaceptable" que el régimen haya decidido seguir adelante con el referéndum constitucional en las zonas no devastada por el ciclón Nargis, que ha causado más de 22.500 muertos y 40.000 desaparecidos. "Están dando prioridad al proceso de la Constitución sin tener en cuenta a los damnificados", indicó hoy en un comunicado el principal partido opositor, la Liga Nacional por la Democracia (LND), liderada por la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde el 2003.
La Junta Militar aplazó hasta el próximo 24 de mayo el plebiscito que iba a celebrarse el sábado sobre la propuesta de Carta Magna en las regiones de Irrawaddy, Pegu y Rangún y los estados Karen y Mon, donde se mantiene el estado de excepción y vive cerca de la mitad de los 53 millones de birmanos. Sin embargo, la consulta seguirá adelante, según lo previsto, en el resto de Birmania.
El referéndum es el primer paso de la llamada "hoja de ruta" hacia la democracia de los generales birmanos, que concluirá, según su plan, con elecciones libres en el 2010. Cuatro días después de que el huracán azotara el pasado sábado de madrugada el sur del país, la LND denunció que el régimen no ha llevado todavía asistencia a las cientos de miles de desplazados, aunque la esperada ayuda de la comunidad internacional comenzó a llegar el martes.
La radio estatal elevó a 22.464 el número de muertos y a 41.054 los desaparecidos, mientras hay casi un millón de damnificados. "Necesitamos ayuda", admitió el ministro de Información birmano, el general Kyaw Nsan, tras confirmar que sólo en la ciudad de Bogalay han perdido la vida unas 10.000 personas.
La Cruz Roja aseguró que en algunos lugares hasta el 95 por ciento de las viviendas han resultado destruidas, mientras la población de las áreas afectadas lleva desde el sábado sin agua y electricidad. Además, los alimentos básicos escasean y sus precios se han disparado por la especulación y la creciente demanda.
Incluso con este panorama, varias agencias de la ONU se quejaron de la lentitud con la que las autoridades birmanas tramitan en Bangkok los visados de su personal, con lo que se demora su llegada a las zonas donde se les necesita. Quienes han logrado entrar informan de montañas de cadáveres y destacan la desesperación de los supervivientes.
Entre los habitantes de Rangún, que sufren en silencio, se aprecia una actitud de resignación, pero bajo la superficie hay incertidumbre, descontento y, sobre todo, mucho miedo al régimen dictatorial. La catástrofe no ha afectado a los altos jerarcas del régimen, instalados en la recluida nueva capital administrativa de Naypyidaw, diseñada por arquitectos e ingenieros norcoreanos.
Las Naciones Unidas culparon ayer a la Junta Militar del elevado numero de muertos por no haber prevenido a la población del peligro del ciclón, cuando se aproximaba al país con vientos superiores a los 190 kilómetros por hora. Birmania (Myanmar) está gobernada por militares desde 1962 y no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando el partido oficial fue aplastado por la LND de Suu Kyi, unos comicios cuyos resultados jamás fueron reconocidos por el régimen.