En la frontera entre México y Estados Unidos es normal que las autoridades detengan y deporten centroamericanos que buscan huir de sus países. Cada año miles de ellos intentan atravesar México en masivas caravanas con tal de presionar a los gobiernos. Sin embargo, desde 2018 un fenómeno inquieta a los funcionarios dirigidos por el presidente Donald Trump: los migrantes indios. Durante la primera década de los 2000 solo se deportaron poco más de 77 ciudadanos de ese país, sin embargo, en 2018 esa cifra aumentó a cerca de 9.000.
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Como todos los migrantes, los indios han tenido que enfrentar numerosos peligros para llegar a la frontera y cruzarla. Una vez adentro, las cosas puede llegar a ser peores. En los últimos meses no solo se registró la muerte de una niña que intentaba llegar a Estados Unidos, sino que se han denunciado detenciones ilegales y hasta abusos a los derechos humanos.
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¿Cuál es el motivo de este fenómeno? Uno de ellos tiene que ver con el factor religioso. De hecho uno de los migrantes le aseguró a The Guardian que en su país un grupo de extremistas había intentado convertirlo al cristianismo: «No soy un criminal y nunca he cometido crimen alguno, no debo estar en la cárcel».
Solo en octubre del año pasado, las autoridades estadounidenses deportaron a 311 ciudadanos indios. Otra de las hipótesis sobre este aumento migratorio es que el Partipo Popular indio, del primer ministro de ese país, Nerendra Modi, ha institucionalizado duras políticas de violencia que obligan a las personas a huir de sus hogares. De hecho, Deepak Ahluwalia, abogado especializado en migraciones, aseguró a The Guardian: «Si uno se pone a revisar las tasas de migración india a Estados Unidos aumentaros desde que el Partido Popular llegó al poder».
Un dato que preocupa es que la mayoría de las víctimas de la violencia son musulmanas, personas de castas bajas y todo tipo de minorías. Basta ver lo ocurrido con los masivas proptestas que desencadenó el año pasado la ley de nacionalidad para migrantes que excluía a los musulmanes en el país.
La enmienda de la Ley de Ciudadanía, presentada, discutida, y aprobada en tres días por las dos cámaras del Parlamento, permite a miembros de minorías religiosas perseguidas procedentes de Afganistán, Pakistán y Bangladesh, optar por la ciudadanía, excepto a los musulmanes.
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La violencia de estas manifestaciones dejó más de 20 muertos en cerca de una decena de ciudades, entre ellos un niño de 8 años, además de centenares de heridos, y miles de detenidos, de acuerdo a las informaciones confirmadas por las autoridades locales. Aunque casi la mitad de las víctimas sufrieron heridas de bala, las autoridades han negado que fueran cometidas por la policía.
Tayyab Mahmud, profesor de derecho de la Universidad de Seattle que ha defendido a los migrantes indios, propone otra de las causas del fenómeno y se acerca más a que es un problema estructural del mundo actual: «A grandes rasgos no se trata de de una persecusión lo que está desencadenando la migración a nivel glorbal. Se trata de la economía».
La ruta hacia Estados Unidos es larga, pero para muchos indios vale la pena. Una parada en Europa es necesario para luego salir hacia México, donde comienzan a congregarse para preparar su salida hacia la frontera. Así, terminan intentando cruzar por un territorio cuyo muro político y legal es cada vez más grande, sin contar que ninguno de los funcionarios de la frontera hablan en su mismo idioma.