La detención de un grupo de periodistas de la agencia de noticias española Efe que se encontraba en Venezuela causó el rechazo de la comunidad internacional y una ola de mensajes en apoyo a la prensa en ese país. Aunque los comunicadores ya recuperaron su libertad, ellos no pudieron realizar su trabajo, pues fueron deportados por el gobierno de Nicolás Maduro. Esta no es la primera vez que se registra un caso de este tipo en el país. Pero ¿por qué?
Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en Venezuela (SNTP), 11 trabajadores de la prensa, incluyendo tanto a reporteros como a otros cargos del oficio, han sido detenidos por el gobierno venezolano en tan solo dos días. Entre ellos se encuentran los colombianos Leonardo Muñoz y Maurén Barriaga Vargas y el español Gonzalo Domínguez de la agencia Efe quienes llegaron el miércoles a Venezuela desde Bogotá. Fernando Garea, presidente de esta agencia de noticias, señaló que las detenciones del personal se hicieron en la calle el miércoles y en presencia de la delegada del cuerpo de abogados de Efe. A Barriaga y Domínguez los esperaba un grupo de agentes fuertemente armados en el hotel donde se hospedaban en Caracas, mientras que a Muñoz lo arrestaron mientras recorría las protestas convocadas por la oposición en la ciudad. Vea también: Periodistas colombianos detenidos en Venezuela
Sin embargo, Garea niega que los periodistas, como dice Arreaza, no cuenten con las acreditaciones. “Se identificaron en el aeropuerto como periodistas y fueron interrogados”, recalcó el presidente de Efe, “es falso que los tres periodistas detenidos no se hubieran registrado como periodistas”. Marco Ruiz, secretario general del (SNTP), se sumó a las críticas de Garea y afirmó que “todos los periodistas de EFE tenían permisos”. Tras la detención, el trío de comunicadores fue llevado a El Helicoide, el centro del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), para ser interrogado por las autoridades.
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Ruiz criticó que esta actuación no tiene precedentes y es un intento por aislar informativamente a Venezuela “utilizando excusas que no vienen al caso y usando procedimientos al margen de la ley”. El secretario general del SNTP también afirmó que las detenciones nunca habían durado tanto. Según la Agencia Anadolu, el 13 de enero, la corresponsal de Caracol en Venezuela, Beatriz Adrián, fue detenida junto con la corresponsal de CNN en Español, Osmary Hernández, mientras estaban al aire, pero fueron liberadas minutos después.
El martes 28 de enero, dos periodistas chilenos también fueron detenidos por el gobierno venezolano. El reportero Rodrigo Pérez y el camarógrafo Gonzalo Barahona fueron detenidos por militares vestidos de civiles que los llevaron primero a Miraflores y luego al Departamento de Extranjería para su deportación. Según los testimonios de Pérez y Barahona la detención duró 14 horas en las que permanecieron incomunicados y no recibieron alimentos ni agua.
Además, afirmaron que durante el momento de la detención no se encontraban realizando ninguna actividad periodística. “Lo curioso o llamativo de este caso es que (las autoridades venezolanas) han ido por periodistas que llegaban desde fuera para reforzar el trabajo”, afirmó Garea. Entre tanto, el director de la división americana de Humans Right Watch, José Miguel Vivanco, denunció que la represión de Maduro contra los periodistas ha evolucionado y ahora no solo se les detiene en las protestas, sino que se les persigue hasta en sus oficinas de trabajo.
Desde el agravo de la crisis en Venezuela, decenas de periodistas internacionales han llegado para cubrir de cerca los acontecimientos, así como miles de comunicadores venezolanos han solicitado credencial internacional para migrar. “Hacer periodismo en Venezuela se ha vuelto cuesta arriba…no hay fuentes oficiales y no es bien remunerado”, declaró Isbelsy Fernández, directora del portal Noticias Aquí.
Arreaza dice algo cierto: “como en cualquier país del mundo, los periodistas no pueden autoasignarse una acreditación, y que “los medios y agencias internacionales saben que, para evitar inconvenientes innecesarios, deben realizar los trámites indispensables en los Consulados, previo a su viaje al país”.
Pero, según varios testimonios, el gobierno de Maduro hace lo posible por dilatar los procesos de ingreso de periodistas a Venezuela pese a que estos cuenten con acreditación. El reportero guatemalteco Marvin Del Cid compartió que “informar desde Venezuela no es fácil. Mucho menos cuando se hace desde las calles, pues Caracas es un polvorín. Estuve tanto en sectores afines al chavismo como en lugares donde los opositores son mayoría. Lo más complicado es tomar fotos o videos. Tanto opositores como oficialistas están al acecho y en cualquier momento se puede ser víctima de agresiones, amenazas e insultos”. Le puede interesar: Así sobrevivió el diario venezolano El Nacional
Las acciones del régimen, en repetidas ocasiones, han exhibido claras muestras de censura, pues se han registrado cierres de medios, amenazas a periodistas y la captura del material periodístico para que no se publique.
El Instituto Internacional de Prensa (IPI), una red global de directores y periodistas de los principales medios de información, condenó las detenciones de los periodistas de Efe.
«Las detenciones de periodistas, aparte de ser un motivo de vergüenza en toda democracia que se precie, atentan contra la libertad de los ciudadanos a decidir el futuro de Venezuela de una forma independiente», señaló el director del IPI para la promoción de la libertad de prensa, Ravi R. Prasad. «Dado el actual clima político y social, los venezolanos tienen el derecho, ahora más que nunca, a una información plural e independiente para decidir la suerte de su país», agregó el representante del IPI en un comunicado.