El ministro de Relaciones Exteriores británico Boris Johnson respondió afirmativamente este miércoles cuando se le preguntó si el Mundial de fútbol de Rusia-2018 es para Vladimir Putin lo que los Juegos Olímpicos de Berlín-1936 fueron para Adolf Hitler. La Cancillería rusa consideró este miércoles «inadmisible» una compasión de ese tipo.
«Sí, creo que la comparación con 1936 es correcta», dijo Johnson ante un comité parlamentario después de que un diputado le dijera que el presidente ruso usará la cita futbolística como un instrumento de propaganda, «como Hitler usó los Juegos Olímpicos en 1936».
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De todos modos, el ministro, que comparecía para hablar de la crisis diplomática entre Londres y Moscú por el intento de asesinato de un exespía ruso en suelo británico, descartó que la selección inglesa no acuda al Mundial, tal y como reclamaba el diputado.
«Toda comparación o paralelismo de esa clase, tratándose de un país que perdió millones de vidas en la lucha contra el nazismo, es inadmisible e indigna de un jefe de la diplomacia de un Estado europeo», aseguró María Zajárova, portavoz de la Cancillería, en Facebook.
La diplomática afirmó que, si en el caso del envenenamiento en el Reino Unido del espía doble Serguéi Skripal «no hay nada claro», en el caso de Johnson «es evidente que está envenenado por el veneno del odio y la maldad, la falta de profesionalismo y la grosería».
El gobierno de Theresa May decretó la expulsión de 23 diplomáticos rusos en respuesta al intento de asesinato de Serguéi Skripal y su hija Yulia en Salisbury, en el sudoeste de Inglaterra, y anunció que no habrá representación institucional en el Mundial.
Johnson expresó su esperanza de que la escalada no ponga en riesgo la seguridad de los aficionados ingleses -la selección de Inglaterra es la única británica clasificada-, aunque éstos de momento no se animan en grandes números a hacer el viaje.
El Gobierno ruso rechazó este miércoles el posible boicot oficial del Mundial de fútbol por parte de los gobernantes de varios países occidentales, como el Reino Unido y Polonia, cuyos mandatarios ya han anunciado que no viajarán a este país durante el torneo.
«Considero que nuestros colegas y socios sólo se castigan a sí mismos. No tiene ningún sentido. Esperamos a todo el mundo. Si alguien no quiere venir, es asunto suyo», dijo Arkadi Dvorkovich, viceprimer ministro ruso y jefe del comité organizador.
Dvórkovich, un gran aficionado al fútbol, se mostró convencido de que Rusia organizará «un magnífico Mundial, el mejor de todos».
«Como dicta la historia, los boicots no acaban en nada bueno. Todas las selecciones quieren jugar. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para que todos disfruten del Mundial», señaló.
Dvorkóvich salió así al paso de los rumores de que, además del Reino Unido, que anunció que la familia real británica no acudirá al torneo debido al caso del envenenamiento en territorio británico del espía doble Serguéi Skripal, otros países se han sumado al boicot.
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El presidente de Polonia, país que se clasificó brillantemente para el Mundial, Andrzej Duda, ya adelantó que no acudirá al partido inaugural que enfrentará el 14 de junio en Moscú a Rusia y Arabia Saudí.
También se está planteando ignorar la invitación para viajar a Rusia el Gobierno de Islandia, cuya selección debutará en una Copa Mundial, por solidaridad con el Reino Unido.
Así también lo sugirió el ministerio de Exteriores de Suecia, cuya selección eliminó sorprendentemente a Italia en la repesca, al igual que Dinamarca.
Mientras, la canciller alemana, Angela Merkel, descartó la pasada semana que la Unión Europea vaya a tratar un posible boicot conjunto del Mundial.